Zelenski lamentó en esas declaraciones, realizadas en el marco de una visita al Instituto de Aviación de Kiev, de no disponer de los recursos de Rusia para responder de forma recíproca a los últimos bombardeos rusos.
Esta semana, Ucrania sufrió duros bombardeos contra sus infraestructuras energética y ferroviaria, y sólo en la noche del viernes al sábado Rusia empleó más de 400 drones y unos 40 misiles.
El objetivo de ese ataque fue, principalmente, el sector energético ucraniano, cuyos trabajadores aún trabajan sin descanso este domingo para recuperar servicios.
Así, la empresa energética nacional de Ucrania, Ukrenergo, informó de que las restricciones eléctricas en el país se han reducido en algunas regiones, después del último ataque masivo, aunque la situación del país se «mantiene difícil».
«Gracias al trabajo sin descanso de los ingenieros eléctricos, en algunas regiones el volumen de restricciones aplicado hoy es menos que el de ayer», señaló en Telegram Ukrenergo.
«La situación del sistema eléctrico se mantiene difícil. El nivel de falta de energía y los daños causados en las redes de transmisión y distribución no permite la cancelación de los apagones de emergencia en la mayoría de las regiones», precisó Ukrenergo.
Desde que comenzó el invierno, marcado por las bajas temperaturas en Ucrania, Rusia ha concentrado buena parte de sus ataques en dañar la infraestructura que permite al país de Zelenski tener acceso a calefacción y agua caliente.
Según apuntó el propio Zelenski este domingo, Rusia lanzó contra Ucrania 2.000 drones, 1.200 bombas guiadas y 116 misiles en la primera semana de febrero.
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