EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – Los altos costos de los productos agropecuarios preocupan a los organismos internacionales, debido a las dificultades que experimentan los productores por el elevado precio de los fertilizantes para impulsar las cosechas de los rubros que cultivan.
Entre esos organismos que expresan preocupación por los altos precios de los rubros del agro figura el Banco Mundial, que en su reciente informe narra la situación de los productores de Centroamérica, República Dominicana, El Salvador y otras naciones latinoamericanas.
En esta nación centroamericana cita el caso de la productora María Alexandra Tamanique, una agricultora de maíz que relata la difícil decisión que tuvo que tomar durante el aumento de los precios de los fertilizantes en el período 2022–2023, cuando tuvo que reducir su uso y aceptar un menor rendimiento de sus cosechas.
“Mi cosecha de maíz cayó drásticamente”, dijo, ya que el mal estado de las carreteras y el alto costo del transporte hicieron que los molinos más lejanos resultaran difíciles de acceder desde los campos de producción agrícola.
En un trabajo previo publicado en 2024 se determinó que solo una fracción de las variaciones de los precios internacionales se traslada a los costos nacionales, lo que subraya el papel central de las dinámicas del mercado interno en la formación de los precios y la volatilidad locales.
En República Dominicana, el banano también opera bajo un esquema dual. La fruta destinada al mercado internacional suele comercializarse mediante contratos anuales y se valora con base en estándares certificados de calidad y sostenibilidad.
En cambio, la fruta para el mercado nacional circula a través de intermediarios más fragmentados, con precios determinados por condiciones diarias y con escasa diferenciación según las prácticas de producción.
Gustavo Gandini, responsable técnico de la Asociación de Bananos Ecológicos de la Línea Noroeste, señala que, a pesar de contar con fruta, este año los volúmenes bajo contrato fueron menores, lo que, sumado a una ruta suspendida, afectó los pedidos extra, que no siempre encontraron espacio en buques o contenedores refrigerados y determinó el acceso a los compradores.
En la práctica, factores logísticos, como la disponibilidad de espacio en buques, el acceso a la cadena de frío, la frecuencia de inspecciones y los requisitos documentales, definen si la fruta llega a destino. La evolución de los estándares privados eleva los costos fijos de cumplimiento y, en ausencia de auditorías coordinadas y laboratorios reconocidos, los pequeños productores suelen enfrentar costos unitarios más altos que los de las grandes empresas para cumplir requisitos equivalentes.
Según el informe, en los últimos años los gobiernos de la región han recurrido principalmente a medidas de emergencia, como el alivio temporal de aranceles, la ampliación de las redes de protección o la asistencia alimentaria focalizada, para amortiguar la inflación de los precios de los alimentos.
Estas herramientas siguen siendo esenciales en contextos de crisis, pero por sí solas hacen poco para corregir los cuellos de botella estructurales que determinan cómo se trasladan productos como el maíz o el banano del campo al mercado.
A corto plazo, las políticas en el sector agropecuario deben enfocarse en hacer fiables la información y los procesos: publicar precios de maíz ajustados por humedad y especificaciones de compra; medir y documentar la calidad en el primer punto de venta para incentivar inversiones en secado y almacenamiento y permitir pagos con confianza; avanzar hacia documentos electrónicos y sistemas de citas en puertos, y aplicar inspecciones basadas en riesgo para reducir los tiempos de despacho de exportaciones perecederas.
Mejorar el funcionamiento de los mercados requiere un paquete de medidas, no una única solución. Cuando la calidad se verifica desde el inicio, los precios y procedimientos son previsibles, la logística y la cadena de frío operan de forma fiable y existen herramientas de gestión de riesgos, los mercados se vuelven más resilientes e inclusivos.






