Julián Capellán, psicólogo. (Foto: Fuente interna)
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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – El psicólogo clínico y criminal Julián Capellán afirmó que amar a una pareja implica también asumir con responsabilidad y respeto el vínculo con sus hijos, especialmente en el contexto de las llamadas familias ensambladas, donde ambos miembros de la relación pueden tener hijos de uniones anteriores.
Capellán explicó que una familia ensamblada se construye cuando un hombre y una mujer, cada uno con hijos, deciden unirse y asumir el rol de padrastros o madrastras. En ese proceso, señaló que el amor es el principio fundamental, acompañado de valores como el respeto, la comunicación y el compromiso. “Si amo a mi pareja, debo amar también a sus hijos”, sostuvo.
El especialista recordó el conocido proverbio de que “padre no es quien engendra, sino quien cría”, destacando que en la actualidad existen muchas familias con figuras parentales ausentes, lo que hace aún más necesario que las nuevas estructuras familiares se formen con claridad, conciencia y responsabilidad emocional.
Capellán ofreció esas informaciones durante una entrevista realizada por la tanatóloga Krismeli Brito Padilla, en el programa “Con la Dra. Controversia”, transmitido a través de la plataforma digital El Nuevo Diario TV.
(Ver programa).
Indicó que uno de los pilares para el buen funcionamiento de una familia ensamblada es el establecimiento de reglas claras y saludables, así como una comunicación efectiva y asertiva entre la pareja. Advirtió que la falta de acuerdos puede generar conflictos, especialmente cuando uno de los progenitores sobreprotege a los hijos o desacredita la autoridad del otro.
Capellán alertó que, sin una orientación adecuada, pueden surgir conductas de rebeldía en los niños, como el rechazo a la figura del padrastro o la madrastra, lo que puede derivar en conflictos constantes y en la conformación de una familia disfuncional, con consecuencias emocionales para todos sus miembros.
Asimismo, resaltó la importancia de que las parejas se conozcan profundamente antes de ensamblarse, incluyendo su historial familiar y emocional. Recomendó la psicoeducación previa, charlas de orientación y conversatorios familiares, para prevenir sabotajes emocionales, manipulaciones o resentimientos no resueltos que puedan afectar la convivencia.
El psicólogo enfatizó que no se debe estigmatizar ni al hombre ni a la mujer en estos procesos, ya que cada persona aporta lo que es. Reiteró que la crianza en familias ensambladas debe basarse en la orientación, la disciplina con límites claros y el respeto mutuo, evitando el maltrato, las etiquetas y la desvalorización de los niños.
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