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Anulación del Águilas-Toros sacude el cierre del Round Robin y retrasa la final

Santo Domingo.- La anulación del partido entre Águilas Cibaeñas y Toros del Este, disputado el viernes en La Romana, se convirtió en el tema central del béisbol dominicano este fin de semana, luego de que LIDOM invalidara la victoria 6-2 de las Águilas por una violación al reglamento relacionada con el uso de jugadores importados, alterando por completo el cierre del round robin.

La decisión mantiene en suspenso el inicio de la serie final, ya que obliga a reprogramar escenarios que definen el rival del Escogido, clasificado desde antes y a la espera de que se resuelva el caos competitivo generado tras la protesta de los Toros.

El origen del conflicto se remonta al roster presentado por las Águilas, que incluyó nueve jugadores importados, cuando el reglamento, modificado en 2021, permite un máximo de ocho extranjeros por juego, una infracción administrativa que fue detectada por el conjunto romanense durante el desarrollo del partido.

Ante la irregularidad, los Toros del Este colocaron el juego bajo protesta, solicitando inicialmente la confiscación, argumento que luego fue descartado por la liga al no haberse producido la participación de un jugador no elegible, condición indispensable para aplicar esa sanción.

Tras evaluar el caso, LIDOM determinó anular el partido, amparándose en un artículo del reglamento que faculta al presidente de la liga a invalidar un encuentro cuando se confirma una violación reglamentaria, aun cuando esta no tenga impacto directo en el resultado deportivo.

Desde la óptica de las Águilas Cibaeñas, la sanción fue “sorprendente y desproporcionada”, alegando que el roster fue enviado dentro del plazo establecido, revisado por la Dirección Técnica de LIDOM y reenviado a ambos equipos sin observaciones, lo que, según su postura, generó una expectativa legítima de cumplimiento.

El conjunto santiaguero también sostuvo que solo seis de los nueve importados vieron acción, por lo que no existió ventaja competitiva real, además de recordar que en casos similares de temporadas anteriores la liga optó por multas administrativas y no por la anulación de partidos ya jugados.

En contraste, la postura institucional de LIDOM se centra en que las infracciones se sancionan por el incumplimiento del reglamento, independientemente de su impacto en el terreno, y que la validación inicial del roster no implica una revisión detallada del estatus de nacionalidad de cada jugador.

El resultado inmediato es un escenario deportivo enredado, donde las Águilas necesitan ganar tres partidos consecutivos para clasificar a la final, mientras que los Toros dependen de una sola victoria para avanzar y enfrentar al Escogido.

Más allá del caso puntual, la situación abrió un debate sobre la claridad del reglamento y los protocolos de revisión, especialmente en una fase decisiva del torneo, donde cada decisión administrativa tiene consecuencias directas sobre el calendario y la credibilidad competitiva.

A este escenario se suma un factor extra que ha alimentado el debate entre fanáticos, y es que el gerente general de los Toros del Este, Jesús Mejía, es hijo del presidente de la LIDOM, Vitelio Mejía, una relación que, aunque no implica irregularidad alguna, ha sido mencionada en redes sociales como parte de las críticas sobre la forma en que se manejó el proceso.

El señalamiento no apunta a decisiones formales ni a pruebas de influencia directa, pero sí refleja la sensibilidad del momento y la necesidad de que los procedimientos de la liga sean lo más transparentes y claros posibles, especialmente cuando se trata de juegos que definen clasificaciones.

En ligas como MLB, una violación de roster suele conllevar multas económicas y sanciones al club, pero rara vez la repetición de un partido, mientras que en otras ligas invernales del Caribe, como México o Puerto Rico, el criterio ha sido priorizar el resultado en el terreno, salvo que exista uso directo de un jugador inelegible.

El caso Águilas-Toros deja al descubierto la necesidad de procedimientos más claros, públicos y preventivos, que eviten que una omisión administrativa termine definiendo una clasificación fuera del diamante, en un torneo donde la tradición siempre ha puesto al juego por encima del escritorio.

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