Santo Domingo.– El año 2026 apenas comienza y ya ha estado marcado por una serie de hechos violentos que han estremecido a distintas comunidades de la República Dominicana, generando alarma social y profunda preocupación entre ciudadanos y autoridades.
En apenas nueve días, al menos tres feminicidios han sido registrados, todos ocurridos en sectores del Gran Santo Domingo, una situación que ha encendido las alertas sobre la violencia de género en el país.
El primer caso se produjo pocas horas después de la llegada del nuevo año, en el sector Gualey, del Distrito Nacional, donde una mujer de 30 años fue asesinada presuntamente por su pareja sentimental.
La víctima fue identificada como Rosmery Sosa, quien falleció a causa de múltiples estocadas. El crimen dejó en la orfandad a tres hijos menores de edad, de 11, 8 y 5 años.
El presunto agresor, José Ramón, emprendió la huida tras cometer el hecho, pero horas más tarde fue entregado a las autoridades por su propia madre, quien habría expresado que no encubriría un crimen de tal gravedad.
Un segundo feminicidio ocurrió en el sector La Zurza, también en el Distrito Nacional, donde la maestra Santa Sepúlveda resultó gravemente herida tras recibir un disparo en la cabeza, presuntamente realizado por su pareja, identificado como Ballardo Manzueta.
El suceso se registró el pasado 1 de enero, cuando la pareja habría salido a celebrar la llegada del Año Nuevo. Sepúlveda permaneció varios días ingresada en la unidad de cuidados intensivos de un centro de salud, falleciendo la madrugada del domingo 4 del mes en curso.
La docente residía en Los Guaricanos, en Santo Domingo Norte, y dejó en la orfandad a dos niños, de dos y nueve años de edad. El hombre señalado como responsable del crimen permanece prófugo, por lo que los familiares han solicitado a la Policía Nacional intensificar su localización.
A esta lista se suma un tercer feminicidio ocurrido la madrugada de ayer en el sector Los Peralejos, también en el Distrito Nacional. Una joven de 18 años fue asesinada presuntamente por su pareja sentimental, convirtiéndose en la tercera víctima de feminicidio en lo que va de 2026 en esta demarcación.
La víctima fue identificada como Katerin Méndez, quien fue encontrada sin vida en el patio de su residencia con múltiples heridas cortopunzantes, según certificó el médico legista actuante.
Por este hecho, la Policía Nacional informó que mantiene activa la búsqueda y captura de Ambioris Breus, de 25 años y de nacionalidad haitiana, señalado como el presunto autor del crimen. De acuerdo con las investigaciones preliminares, el ataque se habría producido tras una discusión, cuyos motivos aún se investigan, tras lo cual el agresor emprendió la huida.
Otros homicidios conmocionan al país
A estos hechos se suman varios homicidios registrados en distintas provincias del país, incluidos casos relacionados con disputas familiares y confrontaciones violentas. Entre ellos, el de un joven de 19 años que fue detenido tras matar a su propio hermano a puñaladas en San Pedro de Macorís.
El detenido fue identificado como José Antonio Fredimon Sánchez, alias “Leandro” y/o “El Gordo”, señalado como el presunto responsable de la muerte de su hermano Óscar Lisandro Sánchez, alias “Negro”.
En Santiago, dos hombres fueron hallados enterrados con heridas de arma de fuego en un solar del municipio Licey al Medio, mientras que en Haina un sargento mayor de la Policía Nacional fue asesinado a tiros durante un atraco en la carretera 6 de Noviembre.
El agente fue identificado como Joan Feliz Montero, quien se desplazaba en una motocicleta junto a una acompañante luego de salir de un establecimiento comercial, cuando fue interceptado por varios delincuentes que le realizaron múltiples disparos y lo despojaron de su arma de reglamento, una pistola calibre 9 milímetros.
Feliz Montero fue trasladado a un centro de salud en Haina y posteriormente referido al Hospital Regional Juan Pablo Pina, en San Cristóbal, donde falleció mientras recibía atenciones médicas.
Ante este panorama, organizaciones sociales y autoridades han reiterado la necesidad de reforzar los programas de prevención, la atención a las víctimas y los mecanismos de protección comunitaria, a fin de evitar que más familias enfrenten pérdidas irreparables.






