EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- El Hogar Renacer es un proyecto que nació hace casi 26 años, 10 de enero del 2000, como una luz en medio de la oscura realidad de muchas niñas que han sido víctimas de violencia, pero que parece ser un caso aparte para las autoridades.
Con una nómina de 22 empleados y 24 niñas que residen en el lugar, el Hogar Renacer es una prueba de que, a través de la caridad, el voluntariado y la fe se puede cambiar la vida de los más vulnerables, aunque la buena intención no sea suficiente para continuar trabajando.
La Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, pertenecientes a la iglesia católica, han sido las responsables de llevar esta fundación sin fines de lucro.

Sor Roselin Jiménez, quien actualmente lleva tres años dirigiendo el hogar, narró cómo, ella y las dos hermanas que le acompañan, ha visto llegar niñas totalmente rotas, destrozadas y con una realidad dolorosa, pero que con la asistencia psicológica, médica y afectiva que reciben, vuelven a sonreír plenamente.
La religiosa recordó como en sus primeros días al frente de la institución, vio a una niña llegar con la intención de quitarse la vida por el maltrato y abuso sexual al que fue sometida en el seno familiar, sirviendo esto de motivación para seguir trabajando y afianzar la intención de seguir cambiando vidas, pese a ser un desafío de gran magnitud.
Hoy en día, “esa niña pasó de sentirse como una basurita a saber que es importante, amada y acogida, a través de los procesos terapéuticos que inician al ingresar al hogar”.

“En ese momento fue que yo entendí la magnitud de esta misión en cuanto a desafío, riesgo, necesidad de afecto, necesidad de ponerlo todo. Necesidad de dar un servicio que vaya más allá, de lo que quizás estipula una media, una norma. Bueno, como el desafío de darlo todo. Y también del cuidado, de estar atenta, de implementar dinamismos que les garanticen a ellas vivir su experiencia de duelo, de trauma, de depresión, bajo una protección en todos los lugares, en todos los espacios”, expresó Jiménez.
¿Cómo llegan las niñas al hogar?
Sor Roselin explicó que las niñas llegan a través de un proceso conjunto entre el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani) y el Ministerio Público, siendo este último órgano quien detecta los casos de abuso, en su mayoría aquellos que trascienden por las redes y la prensa, luego interviene y rescata a la menor, para posteriormente llevarla al centro.
“Nosotras evaluamos el caso porque hay diferentes tipos de abusos. Trabajamos específicamente con víctimas de abuso sexual. Luego, las acogemos, vemos un poquito cómo se encuentran y ya después de la evaluación, se determina si realmente es una niña que necesita el programa, el cual va dirigido a niñas de siete a 16 años de edad, es decir, si es directamente de abuso para implementar el proyecto terapéutico, o si es de protección porque para estos hay hogares que lo facilitan”, señaló.

Cabe destacar que, de acuerdo datos suministrados por Conani, actualmente cuentan con 11 “Hogares de Paso”, los cuales son asociaciones sin fines de lucro que cuentan con programas de atención residencial.
Estos son centros de primera acogida para niños, niñas o adolescentes en situación de riesgo personal, familiar o social, y que su entorno no garantiza su seguridad.
Para ingresar a un hogar de paso, el menor debe estar siendo vulnerado en sus derechos, estar en una situación de riesgo, ser abandonado o haber sido entregado voluntariamente por sus padres biológicos ante el Conani.
Este es acogido cuando es referido a través del Ministerio Público, el Sistema Nacional de Emergencias 9-1-1 o cualquier institución autorizada.
Un trabajo sin apoyo
Sor Roselin resaltó que, estos son procesos terapéuticos son realizados por profesionales de la salud mental, los cuales son costeados por el Hogar Renacer, el cual anteriormente contaba con el apoyo del Ministerio de Salud Pública, pero por supuestas variaciones internas de descentralización, le fue retirado.
“Desde principio del 2025 estamos gestionando para que nos facilitaran profesionales de la salud, pero no logramos nada, entonces tuvimos nosotros que contratar, porque si es una casa terapéutica eso tiene que ser el fuerte”, indicó.
El centro cuenta con psicólogas clínicas, una especialista en trauma, intervención en crisis y una trabajadora social que ya está para pensión, tras 20 años de trabajo en la entidad, así como educadoras y personal de otras áreas.

“Sería una gran ayuda que pudiéramos contar con ese apoyo de parte del Estado, ya que el mismo Estado es que nos pasa a las víctimas”, agregó.
Jiménez aseguró que, aunque reciben una subvención mensual, la misma no alcanza para cubrir el pago de un personal de salud mental.
Destacó que, en el caso de las psicólogas, hay una psiquiatra que brinda apoyo y a través de esta han promovido un voluntariado, pero que siempre tienen que hacer un aporte o comisión, aunque realmente no pagan lo que manda porque no alcanzan para esto.
“Del presupuesto anual, el aporte que da el Estado cubre dos tercios del gasto anual, dos tercios, que a veces tenemos que gestionarlo por otros medios, ya sea solicitando, buscando ayuda, haciendo actividades pro fondo, entre otras”, aseveró la religiosa.

Como parte del sustento, realizan tardes de té, venta de manualidades, piezas en buen estado que son donadas al centro, pero que, si no son de las tallas de las niñas, las venden en una especie de bazar, sirviendo el poco dinero recolectado para sostener a las menores.
Resaltó que, hasta hace alrededor de seis meses, el Plan Social de la Presidencia les proporcionaba algunas raciones alimenticias, pero que por una supuesta situación interna de reorganización dejaron de recibir el beneficio.
“No sabemos qué pasó, solo nos dicen que se están reorganizando. Así también con Comedores Económicos, no hemos logrado nada, hemos enviado cantidad de cartas y no hemos recibido respuestas”, aseguró la consagrada.
Pese a esta realidad y de contar con un recurso muy limitado, las hermanas tratan de hacer que las niñas “se sientan en familia y vuelvan a vivir la niñez que les ha sido robada”.
Día de Reyes: Un recordatorio de que pueden volver a ser niñas
Sor Roselin manifestó que, el Día de Reyes es muy bonito el cual cuenta con actividades muy significativas para las niñas, donde grupos comprometidos con el voluntariado, buscan llevar un momento especial a las residentes.
“Hay grupos que dicen queremos ir a llevarle unos juguetes a las niñas. Les enviamos la normativa que tenemos, porque estos encuentros son siempre bajo supervisión, es decir, dos educadoras presentes, y si, por ejemplo, va a ser un show de payasitos o lo que sea, las niñas siempre están en el grupo, es un espacio reducido. Esas experiencias se dan muy bonitas, porque casi siempre se trae como una dinámica de animar, de cultivar la autoestima, el amor de Dios”, explicó.

En ese orden, subrayó sobre el trabajo para el proceso de adaptación, ya que muchas de las menores llegan de ambientes muy tóxicos y el rol que tuvieron que asumir.
Puso como ejemplo algunas que llevaban un “rol de mujer” en sus hogares, pero que, dentro de la institución, son sometidas a “juegoterapia”, para que aprendan a ser niñas otra vez.
Enfatizó, además, como las menores expresan sus traumas a través de las muñecas.
“Al principio las muñecas se quedan sin ojos, sin brazos, sin piernas, las entierran, las maltratan, hasta las matan, es decir, lo mismo que les hicieron a ellas. Pero poco a poco, cuando se van recuperando, van retomando el amor propio, el sentirse nuevamente amadas por Dios y esas cosas, ellas van nuevamente manifestando eso y es a través de los juguetes, del trato que le dan, su manifestación va indicando lo que está pasando dentro”, detalló Jiménez.
Un llamado a las autoridades
La directora del Hogar Renacer aprovechó para pedir a las autoridades un mayor apoyo en cuanto a profesionales y sustento.
“Se hace insostenible cuando tú tienes una nómina grande y un ingreso tan mínimo”, dijo.
Exhortó también, más atención en todo el proceso, sobre todo cuando se trata de abuso sexual, enfatizando en la creación de leyes puntuales, pues en muchos casos, los agresores viven una condena muy simple.
Asimismo, subrayó que “en cuanto se investiga y se determina que la persona señalada fue el agresor, pero después resulta que ya lo soltaron y que todavía la niña está aquí haciendo la segunda etapa del tratamiento, como que no se le está dando la atención, ni el cuidado, ni se está aplicando a los agresores la medida que respondería a ese acto”.
Solicitó mayor seguimiento a la familia de la víctima, debido a que en casos particulares las autoridades han concedido la custodia, aun cuando la niña ha confesado que su agresor está en ese lugar.
“Yo pienso que hay una necesidad de ponerle atención a esta situación y dar una respuesta más efectiva, donde la víctima que es la niña, y posiblemente niños, reciba el cuidado, la protección”, insistió la religiosa.
Respuesta de las entidades involucradas
Luego de que un equipo de El Nuevo Diario contactara al Plan Social de la Presidencia con el objetivo de investigar qué pasó con la subvención que recibía el Hogar Renacer, la entidad desmintió la información, asegurando que “mes tras mes” las raciones alimenticias son recibidas por otra persona a nombre del centro.

De acuerdo con la institución gubernamental, una persona identificada, cuyo contacto tienen registrado a nombre de Amalia Álvarez, es quien retira las 50 raciones otorgadas al Hogar Renacer, quedando pendiente de recibir, hasta este momento, la correspondiente al mes de diciembre.
Es importante destacar, que, Sor Amalia Álvarez es la exdirectora del lugar, quien, de acuerdo con Sor Roselin Jiménez, lleva dos años en una misión eclesial en París, Francia.
Sin embargo, según la dirección del Hogar Renacer, el último recibo de entrega que confirma la salida de las raciones, sellado y firmado por el Plan Social, y al que El Nuevo Diario tuvo acceso, registra la fecha del 02 de julio de 2025.
En el caso del Ministerio de Salud Pública, aseguró que dicha información se encuentra en fase de investigación, para ofrecer un informe detallado de qué pasó con la solicitud del centro.
Anticipó que, toda solicitud “pasa por un proceso”, por lo que la “espera” es parte del mismo, aunque se comprometieron a suministrar la información requerida.
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