EL NUEVO DIARIO, LONDRES.- Miles de personas tomaron este sábado las calles del centro de Londres en una manifestación pro palestina convocada bajo el lema «Parar la ocupación y el apartheid y frenar la venta de armas a Israel».
La manifestación, que partió del Hyde Park y recorrió más de tres kilómetros hasta la plaza de Trafalgar Square, tuvo un tono festivo, animada por numerosos tambores, y la policía vigiló la cabecera y la cola de la marcha sin intervenir, según pudo comprobar EFE.
La policía metropolitana concedió el permiso de manifestación siempre que sus participantes no ocuparan las calles aledañas al recorrido y que se dispersaran antes de las 5 de la tarde, recordando que este era un sábado de enorme actividad comercial por el ‘Black Friday’ y que los manifestantes no debían suponer un freno a los miles de compradores.
Ataviados con kufiyas y ondeando numerosas banderas palestinas, los manifestantes -llegados desde toda Inglaterra, según se veía en sus pancartas- gritaron consignas contra Israel y contra el gobierno británico. De hecho, uno de los carteles más abundantes entre los congregados era el que decía: «Starmer tiene las manos manchadas de sangre», en alusión al primer ministro Keir Starmer.
No faltaron, mezclados con militantes de la izquierda extraparlamentaria, grupos de judíos opuestos al estado de Israel, y hasta un puñado de ultraortodoxos vestidos con sus levitas negras y gorros de fieltro, defensores ellos también de un Estado palestino.
En Trafalgar Square, un pequeño grupo de personas proisraelíes -con banderas británicas y de Israel- esperaban a los manifestantes con aparente intención de provocar un enfrentamiento con ellos, pero la policía londinense creó un cordón de seguridad en torno a ellos para evitar los choques.
Algunas de las pancartas más grandes defendían a los seis detenidos del grupo Palestine Action que se han declarado en huelga de hambre hace ya más de veinte días, necesitando dos de ellos ser hospitalizados ante el deterioro de su salud.
El grupo Palestine Action fue ilegalizado y calificado de «terrorista» el pasado julio después de que algunos de sus miembros irrumpieran en un aeródromo militar y vandalizaran con pintura algunos aviones en protesta por la venta de armas a Israel. Desde entonces, cerca de mil personas han sido detenidas en las calles de Londres solo por manifestar su solidaridad con ellos, en aplicación de las leyes antiterroristas.
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