Río de Janeiro. – Brasil conmemora este sábado los 30 años del accidente de un avión Fokker 100 de la antigua aerolínea TAM, ocurrido el 31 de octubre de 1996 en São Paulo, que dejó 99 muertos e impulsó cambios legales sobre la asistencia a familiares de víctimas de accidentes aéreos.
La aeronave, que cubría la ruta entre São Paulo y Río de Janeiro, se estrelló apenas 24 segundos después de despegar del aeropuerto de Congonhas, una de las principales terminales de vuelos nacionales de la ciudad.
En el avión viajaban 96 personas, entre pasajeros y tripulantes, quienes murieron en el accidente. Otras tres fallecieron en tierra, luego de que la aeronave impactara contra tres edificios y varias viviendas de la calle Luís Orsini de Castro, ubicada a unos dos kilómetros del aeropuerto.
La tragedia se convirtió en un punto de partida para establecer nuevas obligaciones de las aerolíneas brasileñas en materia de atención y acompañamiento a los familiares de las víctimas.
¿Qué provocó el accidente que dejó 99 muertos?
La investigación realizada por el Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos determinó que el accidente fue causado por la activación indebida del inversor de empuje de la turbina derecha durante el despegue.
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Este dispositivo, diseñado para ayudar a reducir la velocidad del avión durante el aterrizaje, se activó cuando la aeronave necesitaba acelerar y ganar altura, lo que comprometió su estabilidad.
El informe final, publicado en 1997, también estableció que los pilotos no habían recibido entrenamiento para enfrentar una situación de esas características, debido a que se consideraba extremadamente improbable.
Pese a los hallazgos de la investigación, ninguna persona fue responsabilizada por el accidente.
La tragedia impulsó cambios en la legislación brasileña
Antes del accidente, las compañías aéreas de Brasil no estaban obligadas a proporcionar asistencia específica a los familiares de las víctimas. El acompañamiento dependía de decisiones voluntarias de cada empresa, sin protocolos oficiales ni mecanismos de supervisión.
Tras la tragedia, familiares de los fallecidos fundaron la Asociación Brasileña de Parientes y Amigos de Víctimas de Accidentes Aéreos (Abrapavaa), con el propósito de impulsar medidas que garantizaran atención y apoyo a las familias afectadas.
La organización promovió la elaboración de nuevas normas tomando como referencia experiencias internacionales, incluida la legislación estadounidense sobre asistencia a familiares de víctimas de desastres aéreos, aprobada en octubre de 1996 durante la presidencia de Bill Clinton.
En 1998, representantes de Abrapavaa participaron en un congreso organizado por la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB), celebrado en Washington, donde intercambiaron experiencias sobre mecanismos de atención a familiares afectados por tragedias aéreas.
Estas iniciativas contribuyeron a la creación de una normativa brasileña que estableció obligaciones de asistencia para las aerolíneas en casos de accidentes.
Tres décadas después, el siniestro del Fokker 100 de TAM permanece como uno de los acontecimientos que marcaron cambios en la atención a las víctimas y sus familiares dentro del sector de la aviación brasileña.
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