El solo hecho de que el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Qu Dongyu, defina al presidente dominicano, Luis Abinader, como un gran líder, y que proyecte que el mandatario pasará a la historia por su lucha contra el hambre, es más que suficiente para sentirse satisfecho con haber hecho el viaje a Roma.

Súmele a eso la entrega de la Medalla Agrícola, la máxima condecoración que otorga la FAO, por los aportes a la lucha contra el hambre. Un reconocimiento más que merecido.

El señor Dongyu, de inmediato ha anunciado su visita al país para conocer directamente el modelo dominicano y aplicarlo en otras naciones.

Banderías políticas aparte, los dominicanos, con el liderazgo político a la cabeza, deberían hacer suya y valorar esa distinción que se ha hecho a la República Dominicana y al presidente Abinader.

Sobre todo, porque eso está libre de toda sospecha, pues un organismo como la FAO, no regala esas cosas, ni son fruto del cabildeo, hay que ganárselas.

Hay viajes que son agenda y hay otros que son mensaje. El que hizo Abinader del 11 al 16 de mes por Roma y Praga pertenece al segundo grupo.

A Roma, el mandatario dominicano no fue a gestionar ayuda, sino a recibir un reconocimiento por su empeño por eliminar la pobreza en el país, una de las metas de su gobierno y que cambia el relato de la República Dominicana en el mundo.

No es asunto de teorías, los datos que sustentan el reconocimiento son concretos: RD mantiene la prevalencia de subalimentación por debajo de 2.5%, cumplió la meta Hambre Cero y exhibe un modelo que combina crecimiento económico con protección social, aumentos salariales por encima de inflación, 18% más de recursos para alimentación escolar y 1.5 millones de personas con ayudas sociales.

La FAO no premia discursos, premia resultados medibles, la misma filosofía de trabajo de Luis Abinader, resultados. Son esos los resultados Qu Dongyu quiere venir a contactar dentro de dos semanas para replicar el modelo.

Hay un logro importante en la visita a Roma, que fue traducir capital simbólico del reconocimiento, en capital económico, pues en Villa Madama, Abinader firmó con el viceprimer ministro Antonio Tajani, la ruta para un acuerdo de inversiones recíprocas y ampliación del comercio bilateral. Italia puso sobre la mesa sectores de alto valor como construcción naval, industria farmacéutica, equipos agrícolas, turismo e infraestructura, todos importantes dentro el proyecto de desarrollo que tiene el actual gobierno.

Con eso, Italia demuestra tener claro que República Dominicana es percibida hoy como el país más estable del Caribe para invertir y cuando un país del G7 te dice eso, no es cortesía diplomática.

El presidente Abinader, quien suele entrar en contacto con la diáspora donde quiera que va, calculada en 6,000 dominicanos en territorio italiano, no solo se reunió con sus compatriotas, sino que dejó inaugurada la Parada Dominicana en Roma, junto a la primera dama Raquel Arbaje y los embajadores Víctor Rafael Lantiagua, ante el gobierno italiano, y Víctor Suárez, ante la Santa Sede.

La audiencia con el Papa León XIV no fue posible por los problemas de salud del Sumo Pontífice, pero le dejó la formal invitación para que visite la República Dominicana el próximo año, la cual la dejó con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, y con quien tiene una amistad cultivada en 3 visitas anteriores.

Si importante fue ir a Roma, igual lo fue el viaje a Praga, capital de la República Checa, para participar en el importantísimo Forum 2000,

Si Roma fue sobre seguridad alimentaria, Praga sobre seguridad democrática. Abinader pasa de la FAO al foro donde se discute el futuro de la democracia liberal en un mundo de populismos.

La conexión es inteligente: un presidente caribeño que puede mostrar que se puede combatir el hambre sin autoritarismo, que se puede crecer sin romper reglas y que se puede mantener una aprobación por encima del 50% (51.3%), en promedio de seis encuestadoras, y 51.9 % en el ranking latinoamericano de CB Global Data, donde es el tercer mejor valorado, en un contexto regional donde la mayoría de los presidentes no llega al 45%.

A 19 meses de las elecciones de 2028, con un PRM que promedia 38.7 % en intención partidaria, según cinco encuestas, este viaje le deja al oficialismo algo muy valioso, que el modelo dominicano se exporta y se premia afuera, mientras la oposición trata de desacreditarlo, pregonando todavía que los actuales no saben gobernar.

Es tarea de los perremeistas cosechar lo que Abinader siembra para ellos.

 

POR DANIEL GARCIA ARCHIBALD

La entrada Abinader en Roma y Praga, un viaje con resultados positivos se publicó primero en El Nuevo Diario (República Dominicana).

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