Potengi, Brasil.– El temor a perder los programas sociales que sostienen a numerosas familias del empobrecido noreste de Brasil marca el escenario electoral en esta región, donde el presidente Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo un amplio respaldo en la primera vuelta y ahora enfrenta una segunda vuelta contra Flávio Bolsonaro.
En el municipio de Potengi, en el estado de Ceará, Lula consiguió el 84 % de los votos en la primera vuelta del 4 de octubre, reflejo del apoyo que mantiene en comunidades rurales beneficiadas por programas gubernamentales de acceso al agua, electricidad y financiamiento agrícola.
El respaldo al mandatario se extiende por el sertão, una región semiárida del noreste brasileño, afectada por la pobreza y las prolongadas sequías, donde las ayudas estatales han contribuido a mejorar las condiciones de vida de numerosas familias.
Familias temen perder beneficios sociales
Para los habitantes de Potengi, uno de los principales temores ante una posible victoria de Bolsonaro es que se interrumpan las políticas públicas que les han permitido desarrollar sus actividades agrícolas.
Luã Almino, presidente del Partido de los Trabajadores (PT) en el municipio, explicó a EFE que la preocupación principal es quedar en el «desamparo» y que se suspendan los programas sociales.
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Entre los beneficiarios figura Luiz Rodrigues, un agricultor de 71 años que trabaja una propiedad de 20 hectáreas y ha logrado mejorar su producción mediante iniciativas de financiamiento rural.
A través de microcréditos estatales, Rodrigues adquirió animales y desarrolló un sistema que transforma los desechos de sus cerdos en biogás, utilizado para cocinar.
Su propiedad también cuenta con electricidad, una cisterna para almacenar agua, una huerta y espacios destinados a la crianza de animales.
La electricidad llegó mediante un programa de universalización energética creado en 2003, durante el primer Gobierno de Lula, mientras que el sistema de almacenamiento de agua se construyó a través de otra iniciativa estatal establecida en 2011, bajo la administración de Dilma Rousseff.
El respaldo a Lula en una región marcada por la pobreza
La situación económica de Potengi refleja las dificultades que enfrentan sus habitantes. El producto interno bruto per cápita del municipio no alcanza la tercera parte del promedio nacional, mientras que las lluvias se concentran en apenas cuatro meses del año.
Rodrigues recuerda que, durante sus primeros años de trabajo, debía entregar al propietario de las tierras la mitad de sus ingresos.
«La mitad (de los ingresos) era para comprar comida; la otra mitad era para el patrón», relató.
Su vínculo político con Lula comenzó en 1979, cuando conoció por televisión las huelgas sindicales encabezadas por el entonces dirigente obrero en São Paulo.
Desde la primera candidatura presidencial de Lula, en 1989, Rodrigues ha mantenido su respaldo al líder del PT, incluso cuando esa decisión generaba desacuerdos con otros trabajadores rurales.
«Si no soy dueño ni de mi propio voto, ¿de qué voy a ser dueño, mi amigo?«, recordó que respondía a quienes cuestionaban su elección.
Ante la segunda vuelta electoral, el agricultor manifestó preocupación por un eventual cambio de Gobierno que pudiera afectar los programas de asistencia que han beneficiado a su comunidad.
La continuidad de esas políticas se ha convertido en una de las principales preocupaciones expresadas por los habitantes de Potengi, donde el resultado electoral podría influir en el futuro de los programas de apoyo a la agricultura familiar.
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