El estadounidense Sinclair Lewis escribió la novela Eso no puede pasar aquí en la que narra cómo Franklin D. Roosevelt es vencido electoralmente por un fanático, Berzelius ‘Buzz’ Windrip, gracias a sus demagógicas y populistas posturas a favor de los valores “tradicionales” y en contra de los inmigrantes, la prensa libre y la clase ilustrada, que, en medio de la crisis económica, el desempleo y la creciente desigualdad, culminan entronizando un régimen patriotero, fascista y totalitario y obligan al protagonista, el editor de periódicos Doremus Jessup, ante la incapacidad de la sociedad de combatir este régimen, a refugiarse en Canadá.

Eso de que “eso no puede pasar aquí” era el sentimiento expandido entre los estadounidenses, muy confiados en sus instituciones y derechos, tanto en 2016 como en 2024, ocasiones en que fue electo presidente Donald Trump y ya vemos en que ha parado todo: un régimen que desconoce abiertamente las instituciones internacionales y democráticas, con un discurso y una práctica racista, belicista e imperialista, que trata como enemigos sus viejos aliados europeos y asiáticos, que retransmite en directo las ejecuciones de pena capital y persigue a inmigrantes, periodistas y disidentes. Igual pasó en Venezuela: ante las advertencias del peligro del mesianismo autoritario y militarista de Chávez, la mayoría de la gente sencillamente entendía que no podía repetirse el modelo de la Cuba castrista, pues “aquí eso no puede pasar”.

La reacción de muchas personas ante el nuevo autoritarismo populista izquierdista, derechista, manco o ambidextro, responde a un desarrollo detenido del modelo del duelo de Kübler-Ross, quedando atrapados como en un bucle en una primera y permanente fase de negación e incredulidad. Por eso, del “eso no puede pasar aquí” transitamos a la subfase de decir, ante la prolongada permanencia del régimen, “eso no puede durar mucho”. Igual se comportaron muchos al minimizar los ominosos avances de Hitler y el nazismo. Bien lo explica Stefan Zweig en su prepóstuma autobiografía El mundo de ayer:

“Ni siquiera los judíos se inquietaban y se comportaban como si la privación de sus derechos a los médicos, abogados, eruditos y actores ocurriera en China y no a tres horas de viaje, dentro del mismo dominio lingüístico. Permanecían cómodamente en casa o se paseaban en sus automóviles. Además, todos tenían lista y preparada la frase consoladora: ‘Eso no puede durar mucho.´ Pero recuerdo una conversación que mantuve con mi ex editor de Leningrado durante mi breve viaje a Rusia. Me habló acerca de los cuadros que había poseído antes, cuando era rico, y yo le pregunté por qué no se había ido del país como muchos otros antes de que estallara la Revolución. -Ah-me contestó-, ¿Quién podía pensar entonces que algo como una república de soldados y sóviets pudiera durar más de quince días? Era el mismo engaño, fruto de la misma voluntad de vivir que llevaba a ese engaño”.

Con esta consoladora frase han estado viviendo 67 años muchísimos cubanos, desde el triunfo de la Revolución en 1959, pasando por el “período especial” de los 90 y culminando en la “esperanzadora” última victoria electoral de Trump. Y cuando despertaron, el castrismo seguía ahí, ahora recauchado por el gobierno trumpista en los prolegómenos de la instalación de un régimen híbrido de gobierno autoritario tutelado a la Delcy/Trump.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like

Cuba asegura que mantiene una lucha «activa y responsable» contra el narcotráfico – El Nuevo Diario (República Dominicana)

El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, en una fotografía de archivo. EFE/Ernesto…

Tormenta azotó Nueva York rompió récord 1917

Nueva York. La tormenta que azotó este jueves esta ciudad rompió el récord…

Colombia y Costa Rica reforzarán cooperación contra el narcotráfico

Bogotá – El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, recibirá el próximo…

Irán reimpone control estricto en el estrecho de Ormuz tras bloqueo de Estados Unidos

Irán aseguró este sábado que ha vuelto a imponer un “control estricto”…