Una mayor articulación entre el sector público y privado es necesaria para convertir la economía naranja en una estrategia nacional de desarrollo que permita aprovechar el talento creativo dominicano, impulsar la productividad y generar oportunidades de empleo, plantearon ayer en un panel funcionarios y representantes empresariales.
Durante la sexta edición del Foro Caribe Naranja, el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón propuso establecer la economía naranja como un tema país, similar a las estrategias desarrolladas con el turismo, las zonas francas y la logística. Consideró que toda la sociedad debe comprometerse para aprovechar la creatividad, la imaginación y la capacidad de adaptación que tiene el país.
El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional de Empresa Privada (CONEP), César Dargam, coincidió en la necesidad de esa articulación y sostuvo que existen temas que no corresponden exclusivamente al sector privado ni al Gobierno, sino que deben asumirse como asuntos de país.
Afirmó que la creatividad no debe ser entendida únicamente como una característica de las industrias creativas, sino como parte de la capacidad productiva.
Agregó que el país debe aprovechar las herramientas disponibles, incluida la inteligencia artificial, para potenciar la creatividad propia y obtener mejores resultados.
El ministro de Educación, Luis Miguel de Camps, planteó que esa articulación también debe producirse entre el sistema educativo y el sector productivo. Explicó que la formación no puede limitarse a anticipar cuáles serán las necesidades laborales futuras, sino que debe desarrollar competencias que permitan a las personas aprender, desaprender, adaptarse y utilizar nuevas herramientas.
Destacó que cerca de 14,500 estudiantes de secundaria están en la modalidad de artes, con especializaciones en música, actuación teatral, danza y producción audiovisual.
Esta formación se combina con la estrategia nacional de competencias digitales, que incorpora pensamiento computacional e inteligencia artificial de manera transversal al currículo.
El ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt) Rafael Santos Badia, consideró que la economía naranja representa uno de los espacios donde se puede invertir, formar talento y generar empleos de calidad.
Planteó una transformación de la educación superior mediante aprendizajes más cortos, certificación de competencias y formación vinculada a las necesidades de las empresas.
Santos Badía señaló que las empresas demandan técnicos profesionales y personas capacitadas en áreas como inteligencia artificial, mecatrónica y ciberseguridad, por lo que las universidades y las instituciones públicas trabajan junto al sector empresarial en una transformación de la educación dominicana.
Sanz Lovatón sostuvo que República Dominicana difícilmente podrá competir de igual a igual con los grandes centros tecnológicos del mundo, pero sí puede hacerlo mediante su creatividad, imaginación y capacidad de adaptación. Por eso consideró necesario incorporar la economía naranja a Meta 2036 y convertirla en una estrategia nacional de desarrollo.
Los participantes también plantearon aprovechar el vínculo con los dominicanos residentes en el exterior y las alianzas internacionales para ampliar las oportunidades del país en áreas como música, videojuegos, hospitalidad, logística, cine y manufactura avanzada.
Dargam señaló que, para duplicar el tamaño de la economía dominicana en los próximos 10 años, uno de los principales retos es elevar la productividad. Consideró que esta debe convertirse en una prioridad nacional y que la inversión debe realizarse con propósito para generar mejores resultados.