Hainan Reynoso Uribe

En República Dominicana residen 478,300 personas en edad de cinco años y más con discapacidad. Representan el 4.8% de la población de ese rango de edad o, dicho de una manera más gráfica, aproximadamente una de cada 20 personas.

La cifra constituye el dato oficial más reciente para estimar la magnitud de esta población en el país y diseñar políticas públicas. Procede del X Censo Nacional de Población y Vivienda 2022.

Sin embargo, quien busque en los registros de otras instituciones puede encontrarse con cantidades muy diferentes. No se trata de una contradicción ni implica que muchos miles de personas hayan quedado fuera de un mismo conteo.

No miden lo mismo

La Oficina Nacional de Estadística (ONE) identifica población con discapacidad mediante una metodología estadística internacional, mientras que el Consejo Nacional de Discapacidad (Conadis) mantiene un registro administrativo de las personas que han pasado por un proceso individual de valoración y certificación.

La diferencia resulta fundamental para poder interpretar correctamente las cifras y evitar equiparar el número de personas certificadas con la población dominicana que vive con alguna discapacidad.

El Censo 2022 introdujo por primera vez en una operación censal dominicana la lista breve del Grupo de Washington sobre Estadísticas de la Discapacidad, desarrollada para estandarizar internacionalmente su medición.

En lugar de preguntar únicamente por enfermedades, diagnósticos o deficiencias, el instrumento procura determinar las dificultades que experimentan las personas para desarrollar actividades básicas de la vida diaria.

Son seis los dominios evaluados: ver, aun utilizando lentes; oír, aun utilizando un aparato auditivo; caminar o subir escalones; recordar o concentrarse; realizar tareas de cuidado personal, y comunicarse.

Las respuestas permiten establecer distintos grados entre los que se cuentan ninguna dificultad, alguna dificultad, mucha dificultad o imposibilidad de realizar la actividad.

Para la estimación oficial se considera población con discapacidad a las personas que declaran mucha dificultad o que no pueden realizar en absoluto al menos una de esas actividades, de acuerdo con el criterio internacional del Grupo de Washington.

Esto significa, además, que la metodología censal no fue diseñada para determinar enfermedades o diagnósticos específicos. Su interés está en el funcionamiento de la persona y las dificultades que pueden colocarla en mayor riesgo de exclusión cuando encuentra barreras en su entorno.

Infografía

El cambio no es meramente semántico. Supone pasar de una mirada concentrada fundamentalmente en la condición de la persona hacia otra que toma en consideración su funcionamiento y el ambiente en el que desarrolla su vida.

Nueva línea de partida

Ese cambio metodológico obliga a tener cuidado con las comparaciones históricas. El Censo de 2010 identificó 1,160,847 personas con discapacidad, 12.3 % de la población, frente a 478,300 personas de cinco años y más, 4.8 %, en 2022. La diferencia no significa que la discapacidad disminuyera en esa proporción: la ONE advierte que ambos resultados no son comparables.

En 2022 se adoptó la lista breve del Grupo de Washington, que considera con discapacidad a quienes declaran mucha dificultad o imposibilidad en al menos uno de seis dominios funcionales; quienes reportan solo alguna dificultad no entran en ese indicador. La ONE considera el Censo 2022 una nueva línea base.

ENHOGAR 2021, que utilizó la misma metodología, estimó una prevalencia de 4.9%, prácticamente el mismo 4.8% obtenido por el Censo 2022.

Certificar es otra cosa

Conadis realiza un proceso distinto. Para acceder a la certificación de discapacidad la persona debe pasar por una valoración y disponer de la documentación clínica correspondiente. Durante la entrevista concedida a HOY, funcionarios de la institución señalaron precisamente el acceso al diagnóstico como una de las barreras que todavía pueden dificultar que algunas familias lleguen al proceso de certificación.

Esa característica ayuda a entender por qué el registro de personas certificadas es mucho menor que las 478,300 identificadas estadísticamente.

En otras palabras, una persona puede formar parte de la población con discapacidad identificada por el Censo sin poseer un certificado de discapacidad de Conadis.

Por ello, utilizar el registro de certificaciones para responder cuántas personas con discapacidad viven en República Dominicana produciría una lectura equivocada de dos instrumentos concebidos con finalidades diferentes.

Mujeres son mayoría

La radiografía censal revela además diferencias importantes por sexo y edad.

De las personas de cinco años y más identificadas con discapacidad, 57% son mujeres y 43% hombres. La prevalencia también es mayor dentro de la población femenina: 5.4%, frente a 4.2% entre los hombres.

La diferencia se hace más visible conforme aumenta la edad.

Los datos muestran un crecimiento progresivo de la prevalencia a lo largo del ciclo de vida y una concentración marcada a partir de los 65 años. Entre las personas de 85 años y más, 43.2% de las mujeres y 38.7% de los hombres presentan discapacidad.

Eso no significa que envejecimiento y discapacidad sean equivalentes, sino que la frecuencia de las dificultades funcionales aumenta en los grupos de mayor edad.

Ver y caminar concentran dificultades

Dos dominios sobresalen entre las 478,300 personas identificadas. El 50.5% presenta mucha dificultad o imposibilidad para ver aun utilizando anteojos o lentes, mientras el 49.4% enfrenta dificultades para caminar o subir escalones.

Les siguen recordar o concentrarse, con 24.6%, y realizar tareas de cuidado personal, con 21.8%. Los porcentajes correspondientes a audición y comunicación son menores.

Las categorías no son excluyentes: una misma persona puede experimentar dificultades en varios dominios, por lo que los porcentajes no deben sumarse para obtener un total.

El sexo también introduce diferencias. Entre las mujeres son mayores las proporciones de dificultades para ver y caminar; entre los hombres aparecen porcentajes superiores en audición, comunicación y autocuidado.

Más que una condición individual

La transformación en la manera de medir refleja también un cambio en la forma de comprender la discapacidad.

El documento Población con Discapacidad en la República Dominicana: un acercamiento a partir de los datos del Censo 2022, publicado por la ONE en marzo de 2026, la presenta como resultado de la interacción entre las personas con determinadas deficiencias y las barreras del entorno que pueden limitar su participación plena y efectiva en igualdad de condiciones.

Esa perspectiva coincide con una idea defendida durante las entrevistas realizadas para esta serie: discapacidad no equivale a incapacidad. Las barreras físicas, comunicacionales y actitudinales pueden ampliar las limitaciones que encuentra una persona o reducir sus posibilidades de participar en la sociedad.

La cifra de 478,300 permite, por tanto, responde una primera pregunta: cuántas personas de cinco años y más viven con discapacidad en República Dominicana según la medición oficial vigente. Pero deja abierta otra, quizá más importante: ¿qué oportunidades encuentran esas personas cuando intentan estudiar, conseguir empleo, trasladarse, recibir atención o ejercer los derechos que las leyes les reconocen?

Los propios datos del Censo comienzan a responderla: 22.3% no sabe leer ni escribir y 20.8% nunca asistió a la educación formal, mientras su participación en el mercado laboral está considerablemente por debajo de la registrada entre la población sin discapacidad.

Esas brechas serán el centro de la segunda entrega de esta serie.

Marcia Contreras, Mildred Martínez y Willy Otaño de la Oficina Nacional de Estadística (ONE).

Prevalencia fuera de ciudades

La distribución territorial aporta otra aparente paradoja. Aunque 71% de las personas con discapacidad vive en zonas urbanas y 29% en áreas rurales, al comparar cada grupo con la población que habita en su respectiva zona la prevalencia resulta ligeramente mayor en el ámbito rural: 5.1%, frente a 4.7% en el urbano. Por regiones de planificación, Cibao Sur y Cibao Nordeste presentan las prevalencias más altas, ambas con 6.2%. En el nivel provincial, Duarte y Sánchez Ramírez encabezan la medición con 6.5%, seguidas por La Vega, con 6.3%, y Hermanas Mirabal, con 6.1%. Elías Piña y La Altagracia registran las proporciones más bajas, con 3.8%. La territorialidad adquiere una dimensión práctica cuando las personas necesitan servicios. CONADIS reconoce como uno de sus desafíos acercar la valoración, certificación y otros apoyos a una población que, por la propia naturaleza de algunas discapacidades, puede tener dificultades para desplazarse. Para responder a esa situación realiza jornadas rotativas en distintas regiones del país.

Alexis Alcántara Dionicio, director ejecutivo del Conadis.

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