El crecimiento de la economía dominicana ha perdido impulso en los últimos dos meses. Después de registrar una expansión interanual de 6.4 % en junio, el IMAE bajó a 4.6 % en julio y a 3.8 % en agosto.
Dos meses no son suficientes para afirmar que estamos ante una tendencia definitiva de desaceleración. Pero la secuencia merece atención, sobre todo porque ocurre mientras el Gobierno mantiene una meta mucho más exigente: duplicar el PIB real para 2036.
El crecimiento promedio acumulado de 4.5 % entre enero y agosto muestra una recuperación frente al débil desempeño de 2025. Sin embargo, ese dato resume lo ocurrido durante ocho meses. Para saber hacia dónde puede estar moviéndose la economía también hay que observar los resultados más recientes.
Es como las calificaciones de un estudiante. Puede mantener un buen promedio gracias a exámenes anteriores, aunque sus últimas notas hayan bajado.
Hay otro elemento que aconseja prudencia: no todos los sectores están avanzando al mismo ritmo.
En agosto, la agropecuaria cayó 1.4 %. La manufactura local creció 3.1 % y las zonas francas 3.4 %. En cambio, la construcción avanzó 7.9 % y los servicios financieros 9.4 %.
No significa que unos sectores sean mejores que otros. Significa que el crecimiento reciente no tiene la misma intensidad en toda la estructura productiva. Y eso importa cuando lo que se persigue no es crecer un año, sino mantener durante más de una década una velocidad excepcional.
Ahí aparece el desafío de Meta RD 2036. Cuando el Gobierno presentó la iniciativa calculó que duplicar el PIB real requería crecer alrededor de 6 % anual. Pero en 2025 la economía apenas aumentó 2.1 %.
Lo que no se crece al principio tiene que recuperarse después. Tras ese resultado, para mantener el objetivo de duplicar el PIB en 2036 sería necesario crecer aproximadamente 6.3 % anual durante los años restantes. La diferencia parece pequeña. No lo es cuando debe sostenerse durante más de una década.
Por eso, más que reiterar que Meta RD 2036 continúa vigente, convendría actualizar periódicamente su trayectoria. ¿Dónde deberíamos estar hoy? ¿Dónde estamos? ¿Cuánto tendremos que crecer de ahora en adelante?
El 4.5 % acumulado este año es una mejoría. Pero todavía está por debajo de la velocidad requerida. Y la moderación de los dos últimos meses hace más importante esa diferencia.
Una meta ambiciosa puede servir para impulsar inversión, productividad y reformas, y exige revisar periódicamente si continúa siendo alcanzable. Pero el calendario también forma parte de la meta.
Cada año que la economía crece por debajo de la trayectoria necesaria obliga a correr más rápido en los años que quedan.
Y, por ahora, la meta corre más rápido que la economía.