En la edición de este diario en el día de ayer, se reseñó el desarrollo de una nueva variedad de guandul en la República Dominicana. El Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales acaba de generar el “Idiaf Don Pedro”, con alto potencial de rendimiento, ciclo precoz y capacidad para producir durante todo el año.
Ese nuevo guandul nos recuerda las oportunidades que se presentan si la República Dominicana logra ampliar sus capacidades de innovación y productividad en todos los sectores.
El Índice Global de Innovación 2025 señala que el país ocupa el lugar 111 entre 139 países en capital humano e investigación y el 113 en producción de conocimiento y tecnología. A la vez, una parte importante de la expansión económica de las últimas décadas ha descansado en la acumulación de capital y trabajo, pero sostenerla en el futuro exigirá una contribución cada vez mayor de la productividad.
En ambos frentes, innovación y productividad, el desempeño del país seguramente se encuentra por debajo tanto de sus aspiraciones como de sus posibilidades. Y la pregunta obvia es qué hacer para lograr que noticias como la del guandul sean cada vez más frecuentes en todos los frentes.
Es claro que el Estado debe ayudar a definir prioridades y financiar investigación; las universidades y centros especializados deben producir conocimiento y formar investigadores, y las empresas deben invertir e innovar para transformar el conocimiento en nuevos productos y procesos. Un paso clave es que esas fuerzas se articulen y formen un verdadero sistema.
El “Idiaf Don Pedro” es un resultado concreto de lo que puede hacerse. Celebremos el trabajo que lo hizo posible y esperemos que pronto esta nueva variedad de guandul encuentre un lugar en nuestros campos. Y después, por supuesto, en nuestros platos.