
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- La golfista dominicana Shanel Rodríguez, integrante de la selección nacional de golf, relató el episodio de salud que estuvo a punto de costarle la vida durante un torneo juvenil celebrado en Puerto Plata y cómo, contra los pronósticos iniciales, logró recuperarse y regresar a los entrenamientos en apenas mes y medio.
Rodríguez, de 18 años, contó que el pasado 1 de julio se encontraba disputando un torneo juvenil en Puerto Plata, competencia que representaba para ella un momento especial porque era su último año participando y había sido designada capitana del equipo femenino.
Un testimonio de la golfista en la Iglesia de Cristo Ministerios Elim, revela que la noche previa a uno de los días de competencia, mientras compartía con integrantes del equipo en su habitación de hotel, comenzó a sentir un dolor de cabeza extremadamente fuerte, diferente a cualquier migraña que hubiese experimentado anteriormente.

“Yo sufría de migraña, pero yo nunca en mi vida había sentido algo así”, relató la joven, quien describió la sensación como si su cabeza se estuviera “llenando de lava”.
Al día siguiente, Rodríguez pidió a sus compañeros que salieran de la habitación porque no se sentía bien y llamó a sus padres para que acudieran a verla. Según explicó, durante toda esa semana había dificultades con la señal telefónica en el hotel, pero en ese momento la llamada logró entrar.
Poco después de comunicarse con sus padres, la golfista perdió el conocimiento. Su madre llegó al lugar y, de acuerdo con el relato de Rodríguez, la encontró inconsciente, convulsionando y vomitando, hasta el punto de que se estaba ahogando con su propio vómito.
Sus padres llamaron al Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1 y fue trasladada a un centro médico de Puerto Plata, donde los médicos determinaron que estaba sufriendo una hemorragia cerebral.
Posteriormente, los estudios confirmaron que el sangrado había sido provocado por una malformación congénita de los vasos sanguíneos del cerebro, según explicó la propia Rodríguez.
La joven fue ingresada en cuidados intensivos y posteriormente trasladada en helicóptero desde Puerto Plata hasta Santo Domingo, donde recibió el procedimiento que necesitaba de urgencia.
Rodríguez explicó que el procedimiento se realizó a través de una vena de su pierna para tratar la malformación cerebral. Tras la intervención, permaneció inconsciente durante un período prolongado y posteriormente comenzó un proceso de recuperación.
Uno de los momentos que más recuerda de su recuperación ocurrió cuando finalmente recobró la conciencia. Al ser preguntada por el médico si sabía dónde se encontraba, su respuesta estuvo relacionada con el golf: dijo que tenía un torneo en pocos minutos y pidió que la dejaran ir a jugar.
“Yo tengo un torneo en diez minutos”, recordó que respondió al despertar.
Sin embargo, su regreso al deporte parecía lejano. Los médicos inicialmente le indicaron que podrían pasar alrededor de seis meses antes de que pudiera volver a jugar golf y que incluso tendría que posponer sus planes de estudiar en Estados Unidos.
Rodríguez había recibido una beca deportiva y académica para formar parte del equipo de golf de Palm Beach Atlantic University, pero la emergencia puso en pausa esos planes.
Después de aproximadamente tres semanas hospitalizada, regresó a su casa con una importante pérdida de peso y debilidad física. Explicó que había perdido 18 libras, incluidos músculos que había trabajado durante años, y que necesitaba asistencia para actividades cotidianas como bañarse, lavarse el cabello, caminar y dormir.
También relató que durante las primeras semanas en casa sufrió fuertes dolores de cabeza, ansiedad y episodios de alucinaciones provocados, según contó, por la intensidad del dolor y la falta de sueño.
En medio de ese proceso, Rodríguez decidió retomar su relación con Dios y comenzó a pedir no solamente por su recuperación física, sino también por tener fe para afrontar la situación.
“Dame fe para confiar en ti. Aunque no entiendo lo que está pasando, dame fe para saber que estás conmigo”, recordó que fue parte de la oración que hizo durante ese período.
Al día siguiente, según contó, recibió una señal que interpretó como parte de su recuperación. Un fisioterapeuta acudió a evaluarla y quedó sorprendido al comprobar que podía caminar sin presentar las dificultades neurológicas que esperaba encontrar.
Posteriormente comenzó sus terapias y continuó mejorando físicamente.
Regreso al golf
Tres semanas después de recibir el alta médica, Rodríguez acudió nuevamente a consulta. El médico le indicó que podía comenzar a practicar golf, aunque todavía no estaba autorizada para competir.
La noticia llegó mucho antes de lo que inicialmente esperaba. Habían pasado apenas unas semanas desde que le habían hablado de un período de recuperación de aproximadamente seis meses.
Ese mismo día regresó al campo de golf.
“Algo que antes llevaba completamente por sentado, ahora me parecía un regalo”, relató sobre el momento en que volvió a pisar el campo.
Su regreso también significó un cambio en la manera en que veía el deporte. Rodríguez explicó que antes sentía que su valor dependía de su rendimiento y que buscaba victorias, reconocimiento y aplausos.
Después de la experiencia, dijo haber aprendido a valorar aspectos de su vida que anteriormente daba por sentado y a desprenderse de la necesidad de tener todo bajo control.
También recibió respaldo de su universidad
Antes de conocer cuándo podría volver a competir, Rodríguez se comunicó con el entrenador de Palm Beach Atlantic University para explicarle lo ocurrido.
La golfista temía perder su espacio en el equipo e incluso su beca deportiva. Sin embargo, según relató, recibió una respuesta diferente a la que esperaba.
El entrenador le aseguró que quería contar con ella en el equipo y que estaba dispuesto a esperar el tiempo necesario para su recuperación. Además, puso al equipo a orar por ella.
“Te escogí por una razón y si tengo que esperar un año para que vengas, lo voy a esperar”, recordó que le dijo el entrenador.
Una nueva evaluación confirmó su recuperación
Rodríguez contó que posteriormente se sometió a una tomografía para determinar cuánto de la sangre acumulada en su cerebro había sido drenada.
Antes de conocer el resultado, aseguró que llegó al estudio con una tranquilidad diferente y pasó buena parte del procedimiento orando.
Al revisar las imágenes, el médico le informó que la sangre había desaparecido por completo.
“Ha drenado el 100 % de la sangre en mi cerebro”, recordó que le dijo el especialista.
La noticia vino acompañada de otra que esperaba desde hacía semanas: podía volver a jugar y competir.
Rodríguez explicó que inicialmente le habían indicado que el proceso podía tomar entre seis y ocho meses, pero en su caso había transcurrido aproximadamente un mes y medio.
No obstante, su proceso médico aún no ha terminado. La joven explicó que los especialistas continúan vigilando otra malformación que permanece bajo seguimiento médico.
A pesar de esa incertidumbre, asegura que ahora enfrenta el proceso de una manera diferente.
“Antes necesitaba tener todas las respuestas para sentirme tranquila. Ahora no tengo todas las respuestas, pero tengo a Dios y eso me da paz”, expresó.
La joven también recordó que ocho meses antes del episodio había sido sometida a una resonancia magnética debido a desmayos frecuentes y bajadas de azúcar. Según relató, en aquel momento le informaron que no se había detectado ninguna anomalía.
Después de la cirugía, al consultar con su médico por qué la malformación no había sido identificada anteriormente, el especialista revisó las imágenes y le indicó que la malformación ya estaba presente en ese estudio.
Para Rodríguez, aquella experiencia cambió no solamente sus planes deportivos, sino también su manera de entender la vida.
La joven aseguró que hoy ve aquella emergencia de una manera distinta y considera que la experiencia le permitió valorar a su familia, aprender a expresar sus sentimientos y fortalecer su relación con Dios.
También cambió su perspectiva sobre el golf. Antes, explicó, jugaba principalmente para ganar y demostrar su capacidad ante los demás. Ahora asegura que quiere disfrutar el deporte y utilizar su historia para impactar a otras personas.
“Yo pensaba que Dios había puesto mi vida en pausa, pero en realidad Él estaba salvándola”, expresó Rodríguez al recordar el proceso.
La golfista dominicana cerró su relato agradeciendo por lo que considera una segunda oportunidad, utilizando un término propio del deporte que practica: el mulligan, una oportunidad para volver a realizar un tiro después de uno malo.
Para ella, esa segunda oportunidad representa una muestra de misericordia y una nueva oportunidad para vivir de una manera diferente.
La entrada Shanel Rodríguez: de sufrir una hemorragia cerebral en pleno torneo a volver al golf en mes y medio se publicó primero en El Nuevo Diario (República Dominicana).