“Aquí se odia a los árboles”.

“En este país se cree que los árboles estorban”.

Señalamientos de niñas y adolescentes preocupadas por la cantidad de árboles que diariamente se eliminan en la ciudad. Esta ciudad prioriza el cemento frente a la arborización, se construyen más edificios de apartamentos y se destruyen viviendas con jardines y patios, los edificios no cuentan con áreas verdes ni árboles en su entorno. Expertos señalan en un reportaje que “Santo Domingo ha sufrido un proceso de “sobreasfaltado”, donde se construye sin dejar espacio para arborización”. (Diario Libre 2026)

Igualmente, tenemos una población infantil y joven sensible a nuestros problemas de contaminación ambiental indican: “La ausencia de árboles provoca más contaminación porque aprendimos en la escuela que los árboles son los que enfrentan el CO2 que nos mata”.

Estudios realizados muestran una disminución preocupante de la cobertura arbórea del Distrito Nacional con solo un 15.4% de cobertura (Frontiers in Sustanaible Cities, 2025), una de las ciudades con menor cobertura verde del Caribe.

Las referencias internacionales de cobertura árborea (ArchDaily 2026) indican que una ciudad como la de Santo Domingo debe tener entre 25-30% de cobertura visible. Tenemos 10-15% por debajo de ese rango mucho menor de la cantidad de árboles que necesitamos para cubrir nuestras necesidades respiratorias con aire de calidad salud y bienestar.

La OMS (2026) recomienda que cada persona cuente con:

– 30% de cobertura vegetal en cada barrio donde reside.

– 3 árboles visibles desde su vivienda.

– 300 metros de distancia máxima a un área verde de calidad.

Los proyectos urbanísticos de Santo Domingo no integran árboles ni áreas verdes de forma adecuada, lo que ha provocado un incremento de 5°C en la temperatura (calor sofocante que sufrimos hoy), expansión acelerada del cemento (17 Kms2 en 6 años) deterioro de la calidad del aire y un impacto significativo en nuestra salud física y emocional con incremento de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y problemas de salud mental.

El desarrollo urbanístico de Santo Domingo “va en reversa” (expresión de una canción de Juan Luis Guerra) de lo que ocurre en otros países de la región. Se incentiva el uso de vehículos con ampliación de calles y avenidas que a su vez destruyen las áreas verdes. Se debe restringir y regular los procesos de construcción de infraestructura física y apartamentos con sanciones por corte de árboles y establecer un numero de árboles que deben sembrar en los alrededores según la cantidad de población que acogen. Muchas ciudades tienen regímenes de consecuencias por corte y mutilación de árboles, aquí es todo lo contrario, se permite e incluso instituciones gubernamentales disponen de estas acciones. 

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