No quiero presentar un cuadro pesimista pero reconozco que en el convulso mundo actual, la mayoría de noticias que se difunden son dramáticamente negativas, como guerras terremotos y epidemias. Siguiendo ese patrón generalizado, en nuestro país se difunden, mayormente, noticias negativas tales como muertes en accidentes automovilísticos, feminicidios, pornografía infantil, actos de corrupción pública y privada. Por el contrario, hace varias semanas se comunicó la noticia de que el gobierno había repartido 6,500 becas a igual número de estudiantes meritorios. De esas becas,1,600 serán para cursar estudios de postgrado en el extranjero a nivel de maestría y doctorado. Las otras 4,000 becas serán para hacer estudios a nivel de Licenciatura, no de postgrado, en casas de estudio de nuestro país. Afortunadamente el 18 de septiembre prosiguieron los hechos auspiciosos al publicarse esta valiosa noticia con el titular: “Vice inicia entrega de 11,000 becas.” Eso indica que la vicepresidenta, en adición a desempeñar su alta posición como auxiliar directa del presidente, ahora también está involucrada en el área educativa, sector en el que ella había tenido una destacada participación como alta funcionaria de la PUCMM durante varios lustros. Tomando como fundamento ese valioso antecedente, podría ser apropiado que se encargara a la vicepresidenta la tarea de mejorar la operatividad de los primeros años del sistema educativo teniéndose la bien fundada expectativa de que ella, en esa nueva encomienda, podría lograr resultados efectivos similares a los que previamente alcanzó manejando la epidemia del Covid-19 como cabeza del Gabinete de Salud. Debe resaltarse que, en medio de escasez crónica de vacunas, mundialmente, la vicepresidenta llevó a cabo eficaces gestiones para que todos los dominicanos, en esos críticos momentos, pudiéramos vacunarnos oportunamente con varias aplicaciones Es evidente, por sí mismo, el planteamiento de que si no hubiésemos tenido acceso oportuno a las vacunas el Covid-19 hubiera desatado una catástrofe para nuestra población sólo comparable al apocalíptico daño que en la Edad Media causaron en varios continentes tanto la Peste Negra como la Peste Bubónica que exterminó la mitad de la población. Así pues, con el manejo eficiente que la caracteriza, al integrarse a laborar en el sector educativo en los niveles previos al universitario podrían mejorarse los resultados de las conocidas pruebas Pisa. Además, también, como es probable que iría disminuyendo el fatídico indicador NINI referido a los jóvenes que NI estudian ni trabajan. A estas alturas debo resaltar que el llamado “efecto dominó,” principalmente aplicado a los asuntos geopolíticos también tiene plena vigencia en el terreno económico lo que implicaría, como ya indiqué que, al tener acceso a becas, disminuiría o, en el mejor de los casos, como ya indiqué desaparecería totalmente el ni de los jóvenes que no estudian y, en cambio, recibirían educación de calidad. Partiendo de ahí la educación de calidad generaría captación de inversión, la inversión generaría empleo productivo, empleo productivo generaría crecimiento, crecimiento sano generaría desarrollo, de tal suerte que en ese escalonado, repetitivo. creciente y positivo modelo de causas y resultados, causas y efectos nuestro país alcanzaría en un plazo prudente, el anhelado sitial de país desarrollado superando, felizmente, su actual categoría de país de ingreso medio y podríamos codearnos de igual a igual, legítima y permanentemente con las grandes potencias que ocupan sitiales hegemónicos en todo el mundo. Dejando de lado otras consideraciones debemos tener conciencia de que la evolución económica que hemos experimentado en los últimos años de manera firme y continua es tan atractiva que la admiran múltiples naciones de diferente tamaño de todo el mundo. Enfatizo que esta evolución sirve, como indiscutible evidencia, sin duda alguna, de que nos hemos estado moviendo con un rumbo apropiado. Por tanto, debemos continuar trasladándonos con la misma orientación, siendo el único cambio permisible y apropiado el que consistiría en ascender de rango, merecidamente, al grupo de capitanía que, hasta ahora, ha conducido la nave del Estado con probado experticia y alta eficiencia, con los aciertos y desaciertos de toda ejecutoria. Finalmente, cerrando el círculo, cumplo con mencionar la sana, objetiva y esperanzadora expectativa de que la vicepresidenta cumpliría cabalmente su delicada y trascendental misión de concluir la entrega de las recientes 11,000 becas a sus beneficiarios en el más corto tiempo que sea humana o burocráticamente posible.