Redacción Internacional.- La educación de unos trece millones de niños de Nepal, Japón, Colombia, Venezuela, Indonesia y Filipinas se ha visto afectada en los últimos tres meses por los grandes desastres naturales o relacionados con el clima que sufrieron esos países, como terremotos, inundaciones o incendios forestales.
La ONG Save the Children lo detalla este jueves en un comunicado, en el que desgrana que, en muchos de los países afectados, las catástrofes se produjeron mientras el curso escolar estaba en marcha, como ocurrió en Nepal, donde «miles de menores se vieron obligados a huir de inundaciones repentinas» a finales de agosto.
Venezuela y Nepal, entre los casos más graves
En otros lugares, como en Venezuela, los centros educativos estaban a punto de iniciar las vacaciones de fin de curso (cuando, a finales de junio, un doble terremoto sacudió buena parte del país) y será ahora, coincidiendo con el regreso a las aulas esta semana, cuando comiencen a notarse las consecuencias, añade la organización.

Los seísmos, los más potentes registrados en un siglo en el país, obligaron a suspender las clases para más de 21,000 estudiantes y alteraron la educación de un millón de alumnos, lo que equivale aproximadamente a uno de cada ocho menores en edad escolar, según Save the Children.
Otros cuatro terremotos de gran intensidad registrados en Colombia, Filipinas, Indonesia y Japón afectaron a la educación de alrededor de cuatro millones de niños y niñas.
Save the Children pide fondos educativos
En total, la ONG estima, tras analizar distintas fuentes de datos, que alrededor de 13 millones de escolares han visto suspendida su educación, trasladadas sus clases a formato online, reducida su actividad lectiva o alterado su aprendizaje de otras formas durante los últimos tres meses.
Save the Children, que enumera en la nota cómo ha apoyado a las poblaciones afectadas por las catástrofes del último trimestre, también recuerda que es fundamental garantizar la continuidad del aprendizaje durante las crisis.
Y, además de reclamar «sistemas educativos más sólidos, inclusivos y resilientes, capaces de resistir futuras emergencias», insta a los líderes mundiales a comprometer al menos 5,000 millones de dólares para la Alianza Mundial por la Educación (Global Partnership for Education) con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que se celebra este mes en Nueva York.
Asimismo, la organización pide que los dirigentes internacionales se comprometan a aportar 600 millones de dólares al fondo Education Cannot Wait el próximo noviembre, para garantizar que los menores afectados por crisis humanitarias puedan continuar aprendiendo.