SANTO DOMINGO.– El rostro urbano de la Región Metropolitana experimenta un fenómeno de marcada disparidad vertical, donde una reducida cantidad de megaestructuras acapara la mayor parte del espacio en desarrollo.
De acuerdo con las métricas del informe ROE 2026-1 publicado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), el sector evidencia una brecha abismal entre la cantidad de proyectos iniciados y los metros cuadrados que efectivamente se levantan en la ciudad.
A primera vista, la cantidad de pequeñas edificaciones parece dominar el mapa de construcciones físicas en los barrios y urbanizaciones.
Los proyectos que no superan los $500 el metro cuadrado representan el 79.3% del total de obras contabilizadas en el censo oficial. Sin embargo, la suma de todos estos pequeños trabajos apenas aporta un modesto 11.0% del metraje total que se construye en la demarcación.
En el extremo opuesto del espectro comercial se encuentran las grandes torres y complejos de uso mixto. Las obras que superan los $5,000constituyen tan solo el 4.7% del número total de edificaciones registradas.
A pesar de ser una franca minoría numérica, estos desarrollos de gran escala concentran el 71.8% de los más de 7.8 millones de metros cuadrados registrados. Esta tendencia hacia la concentración de espacio y recursos financieros es aún más evidente en la cúspide de la pirámide inmobiliaria. Cuando se analizan los proyectos de envergadura masiva, específicos para superficies superiores a los $15,000 por metro cuadrado el ritmo de avance no da señales de tregua.
En este nicho de gran escala, el 78.8% de las obras se mantiene plenamente activo y en constante ejecución. El fenómeno responde a una reestructuración del capital de inversión dentro de la urbe.
La escasez de terrenos edificables en las zonas céntricas ha forzado la densificación vertical. Como resultado, los desarrolladores prefieren maximizar la rentabilidad del suelo mediante la construcción de torres de gran altura. Esto desplaza a los pequeños constructores independientes hacia los márgenes de la actividad económica formal.
El panorama actual sugiere un cambio definitivo en el modelo de crecimiento metropolitano.
Mientras las viviendas unifamiliares y pequeños locales luchan por avanzar, los grandes capitales aseguran el dominio del panorama urbano. Santo Domingo se consolida así como una metrópoli de imponentes volúmenes en sus avenidas principales.