Históricamente asociados con presagios o rechazados por su aspecto y hábitos alimenticios, los buitres celebran su Día Internacional este primer sábado de septiembre con un llamado urgente a su conservación. Pese a la estigma que los rodea, estas aves carroñeras desempeñan un papel biológico irreemplazable como el “equipo de limpieza” de la naturaleza.
Al alimentarse exclusivamente de restos animales en descomposición, el estómago de estas aves —dotado de jugos gástricos extremadamente ácidos— neutraliza bacterias y patógenos mortales como el ántrax, la rabia, el cólera y la salmonela. Al eliminar estos focos de infección antes de que contaminen las fuentes de agua o la cadena alimentaria de otras especies, los buitres previenen epidemias de salud pública. Su paulatina desaparición en diversas regiones del planeta representa una amenaza seria para los ecosistemas y la salud humana.