“¡Píndaro!.. ¡Píndarooooo!” –grita Herminio, mientras busca a su alter ego por toda la casa-… En una esquina de la galería, una mecedora deja escapar un tenue chirrido, mientras su movimiento parece contribuir a que Píndaro siga concentrado en el hojear de las páginas de una nueva edición en español del libro ‘El Elemento’ que, editado en el 2009, hoy nos recuerda que se cumplen catorce años del fallecimiento de su autor, Ken Robinson… “¡Fue una obra que hoy, más que nunca, debe ser consultada! –exclama Herminio-… Ya para ese año, lanzaba su voz de alerta a que se había perdido la cuenta del número de personas que carecían de una verdadera percepción de sus talentos individuales y lo que les apasionaba y no disfrutaban lo que hacían… Cuando aquella vez lo tuve en mis manos, me vi arropado por lo impactante de su profundidad conceptual y, hoy no me extraña el que mi alter ego no quiera siquiera ponerme caso mientras devora su contenido… Esta semana recibí un ejemplar que forma parte de su tercera reimpresión en el formato de tapa flexible desde que fue lanzada así al mercado en el 2023 y, para mi asombro, se ha respetado cada uno de los conceptos emitidos en su estructura… Todo el esfuerzo de motivarnos a descubrir cuáles son nuestras habilidades y pasiones personales está ahí para reforzarnos en la convicción de que nuestra pasión lo cambia todo”.

Píndaro, que -de los once capítulos concentrados en 338 páginas- ya está cerca de su epílogo, ha dedicado largas horas, mientras Herminio muestra su desesperación por tener el ejemplar en sus manos para revivir inolvidables momentos que mucho le sirvieron de consulta en sus intensos años dedicados a sus cátedras a avanzados estudiantes universitarios y a participantes en grupos procurando actualizarse en su desempeño por revisar sus capacidades, las cuales muchas veces tenían vigencia limitada en ellos… “¡Oye Herminio! –exclama Píndaro, mientras continúa en la mecedora en honor al destacado autor inglés-… todavía recuerdo su planteamiento acerca de que tenemos limitaciones en el desarrollo de nuestras capacidades… Una es la falta de comprensión de parte nuestra para identificar el alcance de nuestras posibilidades, la otra es que no entendemos muy bien cómo se relacionan entre sí, de manera integral, nuestras capacidades, y una última referida es que entendemos muy poco del potencial que tenemos para crecer y cambiar… Precisamente, el autor planteó con mucha propiedad que el punto de encuentro entre las aptitudes naturales y las inclinaciones personales es lo que él plantea como ‘El Elemento’, del que sus características esenciales son la capacidad –vista como la facilidad natural que tenemos para hacer una cosa-, y la vocación –la actitud que adoptamos frente a nosotros y nuestras circunstancias, sobre lo que esperamos de nosotros mismos”.

Herminio, que está asombrado escuchando a Píndaro, comenta: “El autor mantuvo que ‘por años se ha querido definir la inteligencia basada en la medición del coeficiente intelectual’ y que, ‘Howard Gardner, profesor de psicología en la Universidad de Harvard ha sostenido con gran éxito que tenemos no una sino múltiples inteligencias. Estas incluyen inteligencia lingüística, musical, matemática, espacial, kinestésica, interpersonal (relaciones con los demás) e intrapersonal (conocimiento y comprensión de uno mismo)’… Esta importantísima propuesta nos permitió recibir una lógica y nueva herramienta para una parte importante de nuestra formación profesional y como ser humano… Aquellos aportes de entonces, hoy cobran más vigencia que nunca para su desaparecido autor y su obra… Nuestro entendimiento de una nueva dimensión para nuestra inteligencia, cuya gran heterogeneidad, rasgos dinámicos y de peculiaridad única nos otorgan una inmensa tranquilidad para fortalecer nuestra creatividad… Porque, tal y como plantea esta magnífica obra, ‘La inteligencia y la creatividad van de la mano. La inteligencia consiste en pensar de manera creativa… La creatividad y la imaginación no son la misma cosa. La creatividad es el proceso de tener ideas originales que tengan valor. La imaginación puede ser totalmente interior. Se puede ser imaginativo durante todo el día sin que nadie se de cuenta. Pero nunca dirías que una persona es creativa si nunca ha hecho nada. Por tanto, se podría decir que la creatividad es imaginación aplicada’… Y, llegado este momento que, para muchos, es el reafirmar nuestra capacidad productiva, el mejor homenaje a Ken Robinson es el recordarle con respeto y agradecerle el habernos legado valiosos instrumentos de vida, porque lo que buscas está en tí”.

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