Santo Domingo.- El Salón de la Fama de los Inmortales del Deporte Romanense anunció este jueves la elección de nuevos deportistas que serán exaltados en su Décimo Ceremonial a celebrarse el domingo 6 de septiembre, entre ellos Maribel De Aza Rodríguez, Santo Araujo y Rafael Infante Santana.
En la ceremonia de la Clase 2026 estos tres deportistas serán exaltados junto a otros nueve, en un evento que se realizará a partir de las diez de la mañana en el auditorio de la Alianza Juvenil para la Cultura y el Deporte, ubicada en el sector de Buena Vista Norte.
El presidente del Pabellón de la Fama de Deporte Dominicano, José Reyes, recordó que De Aza, Araújo e Infante se unirán a los primeros deportistas elegidos por la institución previamente, como fueron los expeloteros Edwin Encarnación, Demetrio Guerrero y Rafael ‘Perucho’ Contreras.
En un comunicado de la institución Reyes destacó el «trabajo que desarrolla la institución para reconocer y preservar el legado de quienes, con sus hazañas y aportes, colocaron el nombre de La Romana en alto y alcanzaron la excelencia en el ámbito deportivo».
Maribel De Aza
Maribel De Aza, nacida en La Romana el 30 de diciembre de 1965, desarrolló una «destacada» carrera en el atletismo, disciplina que abrazó desde su niñez, indicó el Pabellón.
Sus condiciones atléticas llamaron la atención del fallecido entrenador e «inmortal» Elpidio Encarnación, quien la incorporó a las pistas de atletismo, escenario donde comenzó a construir una trayectoria que tendría sus primeros grandes capítulos a partir de 1981.
Ese año estableció el récord nacional de los 400 metros con vallas en el Campeonato Nacional Juvenil sub-18. Posteriormente, en 1983, impuso el récord nacional juvenil sub-20 en salto alto, modalidad en la que alcanzó una marca de 1.73 metros, registro que permaneció vigente hasta 1995.
Rodríguez participó en los Juegos Nacionales de 1981 a 1987, en los que consiguió cuatro medallas de oro. También representó al país en los Juegos del Consejo Atlético Universitario de 1983, donde obtuvo dos medallas de bronce, en las pruebas de 800 y 3,000 metros planos.
Su carrera internacional incluyó además su participación en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santiago 86, así como en el Campeonato Mundial Junior de 1986, celebrado en Atenas, Grecia.
Santo Araujo
Araujo nació en el Batey Magdalena en 1966, se inició en el baloncesto en la cancha del club Ramón Marrero Aristy.
Además del baloncesto romanense, fue reclutado en varias ocasiones para reforzar equipos en los torneos de baloncesto superior de San Pedro de Macorís y el Distrito Nacional.
En 1984 formó parte del Club San Lázaro, en el torneo superior del Distrito Nacional, donde fue reconocido como Novato del Año, distinción que le permitió regresar con el conjunto para la temporada siguiente.
Después de su retiro, Araujo continuó vinculado al deporte, formó parte del cuerpo técnico de los Cañeros del Este y de la Escuela de Baloncesto Héctor Báez (Ebaheba).
Aunque en 1995 se trasladó a residir a los Estados Unidos, «mantuvo su compromiso con el desarrollo de la juventud y el deporte», indicó el Pabellón.
Araujo, junto a Juan Young, preside la Fundación Araujo-Young, desde donde continúa realizando labores de carácter social y deportivo.
Rafael Infante Santana
Infante nació en 1954, fue un «destacado» profesor de educación física, entrenador y propulsor deportivo de La Romana, a quien se le atribuyen importantes aportes en favor de la formación deportiva de generaciones de jóvenes de la provincia.
El Pabellón destacó que, aunque Infante obtuvo títulos universitarios y un doctorado en Derecho, su «verdadera vocación estuvo siempre vinculada a la educación y el deporte».
Empezó su labor enseñando baloncesto a niños de su comunidad, actividad que posteriormente lo llevó a asumir «importantes responsabilidades» dentro del movimiento deportivo de la República Dominicana.
En 1978 fue escogido para dirigir la selección dominicana de minibásquet que participó en los Juegos Interamericanos celebrados en Ciudad de México, donde el combinado dominicano conquistó la medalla de oro.
Para el Pabellón, Infante se convirtió en uno de los «principales entrenadores de La Romana» y ejerció como profesor de educación física en «destacados» centros educativos de la ciudad.
Fue además director deportivo del Club San Martín de Porres, desde donde impulsó la realización de torneos interbarriales, infantiles y juveniles, fortaleciendo el desarrollo del deporte desde las comunidades.
Falleció el 16 de febrero de 2009, y dejó » tras de sí un legado que permanece vigente entre los atletas, entrenadores y jóvenes que tuvieron la oportunidad de recibir sus enseñanzas».