Daniel Carreras, psicólogo. (Foto: Emmanuel Blanco)
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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.-El psicólogo Daniel Carreras afirmó que conductas como lanzar piropos no deseados o invadir el espacio personal de las mujeres reflejan la forma en que muchos hombres han sido educados para expresar sus emociones y relacionarse con ellas. A su juicio, estas actitudes responden a una visión de la masculinidad que limita la expresión emocional y normaliza comportamientos inapropiados.
El especialista sostuvo que los modelos de crianza tradicionales, que promueven ideas como que “el hombre no llora” o debe mostrarse siempre fuerte, han contribuido a perpetuar este tipo de conductas. No obstante, señaló que las nuevas generaciones han comenzado a adoptar una concepción distinta de la masculinidad, basada en una mayor sensibilidad y respeto.
“El hombre necesita expresar cómo se siente y muchas veces no sabe cómo hacerlo”, expresó Carreras, al señalar que esta realidad va más allá del acoso y está relacionada con la manera en que la sociedad ha construido el rol masculino.
El psicólogo explicó que, desde el punto de vista clínico, el acoso se identifica cuando existe una conducta repetitiva orientada a intimidar, controlar o minimizar a otra persona. Precisó que un comentario aislado puede resultar inapropiado, pero no necesariamente constituye acoso, a diferencia de acciones reiteradas por parte de una misma persona.
Carreras ofreció estas declaraciones al ser entrevistado por las comunicadoras Joysi Melenciano, Abril Peña, Karen Serrata y Wendy Chevelier, en el programa “Política con 6to. Sentido”, transmitido a través de la plataforma digital de El Nuevo Diario TV.
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Asimismo, advirtió que el acoso puede provocar ansiedad, ataques de pánico, insomnio, bajo rendimiento escolar o laboral, autolesiones e incluso llevar al suicidio. Añadió que estas consecuencias afectan tanto a hombres como a mujeres, aunque en muchos casos los hombres optan por no exteriorizar lo que sienten.
Carreras también alertó sobre el incremento del ciberacoso entre niños y adolescentes, al indicar que la exposición constante a burlas o intimidaciones en grupos de mensajería y redes sociales puede generar las mismas secuelas psicológicas que el acoso presencial.
En cuanto al tratamiento de los agresores, explicó que estas conductas pueden modificarse mediante intervención psicológica, especialmente con terapia cognitivo-conductual. Indicó que muchos casos están relacionados con entornos familiares conflictivos, baja autoestima y formas inadecuadas de comunicación aprendidas desde la infancia.
“Toda situación que es abordada a tiempo tiene una solución más rápida y más fácil”, afirmó el especialista, al exhortar a padres, docentes y tutores a actuar desde las primeras señales de acoso y evitar minimizar estas conductas, ya que pueden dejar secuelas emocionales tanto en las víctimas como en los propios agresores.
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