Redacción Internacional.- El 29 de julio de 1981, cerca de 750 millones de personas en 74 países siguieron por televisión la boda del entonces príncipe Carlos y Lady Diana Spencer, un acontecimiento que pasó a la historia como «la boda del siglo».
La ceremonia, celebrada en la Catedral de San Pablo de Londres, simbolizó el cuento de hadas de la monarquía británica, aunque detrás de la imagen pública ya existían señales de una relación marcada por las dudas y el desencanto.
Décadas después, diversos testimonios y documentales revelaron que la víspera del enlace estuvo lejos de ser un momento de felicidad. Según la astróloga Penny Thornton, Diana le confesó que Carlos le dijo la noche anterior que no la amaba y que no quería casarse bajo una «idea falsa», una revelación que describió como devastadora. A pesar de ello, la joven de apenas 20 años decidió seguir adelante con la ceremonia.
Del romance al compromiso real
Carlos y Diana se conocieron en 1977, cuando él mantenía una relación con Sarah Spencer, hermana mayor de Diana. Sin embargo, fue en 1980 cuando volvieron a encontrarse y comenzaron un romance que avanzó con rapidez.
El compromiso oficial fue anunciado el 24 de febrero de 1981 y estuvo marcado por el icónico anillo de zafiro y diamantes que Diana eligió personalmente.
La boda en cifras y símbolos
Uno de los mayores secretos del enlace fue el vestido de novia, diseñado por David y Elizabeth Emanuel.
La pieza, confeccionada en seda tafetán color marfil, llevaba 10,000 microperlas y una cola de 7,6 metros, la más larga vista hasta entonces en una boda real. Para evitar filtraciones, los diseñadores incluso elaboraron un segundo vestido y difundieron un boceto falso para despistar a la prensa.
La ceremonia reunió a 3,500 invitados, entre ellos líderes mundiales, miembros de la realeza europea y celebridades como la princesa Grace de Mónaco.
Diana rompió con una tradición de más de tres siglos al eliminar la palabra «obedecer» de sus votos matrimoniales. Tras el enlace, la pareja protagonizó el histórico beso en el balcón del Palacio de Buckingham, un gesto que se convertiría en tradición para las futuras bodas reales.

La celebración costó unos 48 millones de dólares de la época, equivalentes a alrededor de 170 millones actuales. Los recién casados recibieron cerca de 3,000 regalos y disfrutaron de una luna de miel de dos semanas que incluyó un crucero por el Mediterráneo, a bordo del yate real Britannia.
Pese a la imagen de felicidad proyectada al mundo, el matrimonio comenzó a deteriorarse con el paso de los años. Diana aseguró posteriormente que la relación se quebró definitivamente tras el nacimiento del príncipe Enrique en 1984. En 1986, Carlos retomó su relación con Camilla Parker Bowles, hecho que marcó el inicio del fin del matrimonio.
La separación oficial fue anunciada en 1992 y el divorcio se concretó en agosto de 1996. Un año después, el 31 de agosto de 1997, Diana murió en un accidente automovilístico en París mientras era perseguida por fotógrafos, una tragedia que conmocionó al mundo.
Carlos contrajo matrimonio con Camilla Parker Bowles en 2005 y, tras la muerte de la reina Isabel II, fue coronado rey del Reino Unido el 6 de mayo de 2023, junto a Camilla como reina consorte.

A 45 años de aquella fastuosa boda, la historia de Carlos y Diana continúa siendo una de las más recordadas y controvertidas de la monarquía británica.