Freddy Peralta. MLB.com
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EL NUEVO DIARIO, MILWAUKEE — El dominicano Freddy Peralta se bajó del montículo el lunes por la noche todavía en busca de una respuesta.
No una excusa. Una respuesta.
Porque desde su perspectiva, casi todo se siente igual.
Su recta todavía tiene vida. Su velocidad sigue ahí. Él cree que su slider es mejor que hace un año. Sin embargo, otra apertura se le escapó de las manos, esta vez en el lugar que se había convertido en su hogar durante ocho temporadas. Peralta permitió siete carreras limpias en 5.1 entradas en la derrota de los Mets por 8-3 ante los Cerveceros en el American Family Field.
“No sé”, dijo Peralta. “Ni siquiera sé cómo responder a esa pregunta. A veces no lo entiendo”.
Esa incertidumbre se ha convertido en el tema que define la primera temporada de Peralta en Nueva York.
Peralta, quien fue adquirido desde Milwaukee en enero para ayudar a anclar la rotación de los Mets, tiene efectividad de 5.01 en 21 aperturas, la peor de su carrera como abridor a tiempo completo y, según él mismo reconoce, algo distinto a todo lo que ha experimentado en las Grandes Ligas.
La parte frustrante, comentó Peralta, es que los ingredientes subyacentes aún se sienten intactos.
El momento de la campaña sólo añade otra capa de incertidumbre. Con la Fecha Límite de Cambios a unas dos semanas de distancia y los Mets con récord de 42-59, el club parece estar listo para ser ‘vendedor’. Peralta, quien es elegible para la agencia libre después de la temporada, se perfila como una de las piezas de más intrigantes de Nueva York si los Mets comienzan a canjear a sus veteranos.
Al preguntársele si ha pensado en lo que podrían traer las próximas dos semanas, Peralta reconoció las especulaciones, pero dijo que la decisión no le corresponde a él.
“No sé”, expresó Peralta. “No sé qué depara el futuro. Está fuera de mi control.
“Me siento bien. El repertorio está bien. Todo está ahí. La velocidad está ahí. Creo que comparado con el año pasado, incluso, tengo el sweeper o el slider. Es mejor que el año pasado. Entonces, no lo sé. He estado trabajando, tratando de descifrarlo, pero no me voy a dar por vencido con esto. Sólo tengo que superar esto y seguir luchando”.
Si alguna vez hubo un lugar para que las cosas volvieran a encajar, parecería ser éste.
Peralta regresó al American Family Field por primera vez desde que construyó uno de los historiales más exitosos de los Cerveceros. Antes del primer pitcheo, el manager de Milwaukee, Pat Murphy, reflexionó menos sobre el dominicano como lanzador y más sobre la persona.
“La sonrisa, la forma en que trataba a la gente, lo que representaba”, comentó Murphy. “Ése es el recuerdo”.
El público le recordó eso a Peralta antes del partido, recibiéndolo con una cálida ovación que convirtió brevemente una serie regular de julio en algo más personal.
“Fue demasiado”, confesó Peralta. “Hicieron mucho por mi carrera y por mi familia. En los ocho años que pasé aquí, logramos siete [clasificaciones] a los playoffs. Es increíble. Lo sentí antes del juego”.
Por unos momentos, la noche se sintió como una celebración. Rápidamente se convirtió en otro capítulo frustrante. Los resultados lucieron dolorosamente conocidos. Las emociones no.
“Sólo quiero superar esto”, indicó Peralta. “Todavía creo en mí mismo. Sé que soy mejor que esto. Sé que puedo ser bueno. No es fácil, pero como jugador hay algunos momentos difíciles que tenemos que superar. No quiero quedarme así. Quiero seguir trabajando. Quiero mejorar y tratar de ser mejor en mi próximo juego”.
Mucho después de que los números de la noche del lunes se desvanezcan, Peralta sabe que Milwaukee seguirá siendo uno de los lugares definitorios de su carrera.
“Pasé mucho tiempo aquí”, añadió Peralta. “Es un lugar que quiero mucho, y siempre estará en mi corazón. Milwaukee siempre significará algo para mí y para mi familia también”.
El regreso a casa le sirvió a Peralta como un recordatorio de todo lo que logró con el uniforme de los Cerveceros. Ahora, todavía busca la manera de volver a ser ese lanzador.
Si esa oportunidad llega con el uniforme de los Mets o con otro uniforme, sigue siendo una de las preguntas sin respuesta más importantes de las próximas dos semanas.
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