Berlín. – Las emisiones globales por quema de biomasa en el primer semestre de 2026 fueron las más bajas desde que hay registros, informó este lunes el Servicio de Vigilancia de la Atmósfera de Copernicus (CAMS).
CAMS advirtió de que este panorama positivo podría verse afectado por el reciente aumento de incendios en América del Norte y Eurasia.
El Sistema Global de Asimilación de Incendios (GFAS) del CAMS indicó que un factor determinante en esta disminución general, registrada entre enero y junio, fue la reducción de los incendios estacionales en el África tropical.
El mínimo histórico de las emisiones totales por quema de biomasa en el primer semestre de 2026 continúa la tendencia general a la baja relacionada con los cambios en los incendios de sabana en África tropical y Asia«, dijo Mark Parrington, científico del CAMS, al comentar los valores, los más bajos desde que comenzaron a registrarse hace 24 años.
Sin embargo, la aparición de numerosos incendios forestales a gran escala en Eurasia y América del Norte en las últimas dos semanas de junio podría aumentar las emisiones totales a nivel global durante el resto del verano», señaló.
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Parrington agregó que, mirando más hacia adelante, las condiciones previstas de El Niño «tienen el potencial de aumentar las emisiones globales por incendios», tal y como se observó durante los anteriores episodios de este fenómeno climático, en 2015 y 2019, cuando la quema persistente de biomasa en Indonesia provocó una bruma regional generalizada y degradó gravemente la calidad del aire.
«Aunque el primer semestre del año ofrece una imagen positiva, sigue siendo esencial mantener la vigilancia, ya que el humo de los incendios forestales aún puede tener un impacto significativo en la calidad del aire y las condiciones pueden cambiar rápidamente», subrayó.
Así, las emisiones totales estimadas de carbono procedentes de la quema de biomasa durante la primera mitad del año ascendieron a algo menos de 400 megatoneladas de carbono.
África y Asia, principales emisoras
Por continentes, los principales responsables fueron África, con 154 megatoneladas, y Asia, con 113 megatoneladas de carbono, dos regiones donde es habitual el uso de fuego para la limpieza de terrenos y prácticas agrícolas durante la estación seca.
Durante la segunda quincena de junio, la actividad de los incendios y las emisiones aumentaron significativamente en América del Norte.
Así, se registraron grandes incendios forestales, causados principalmente por rayos, en varias provincias canadienses.
Las emisiones de estos intensos incendios liberaron a la atmósfera grandes columnas de humo, que contienen partículas en suspensión y gases como el monóxido de carbono.
El CAMS sigue de cerca estas columnas de humo a medida que se desplazan hacia el Ártico canadiense y a través del Atlántico Norte.
En Canadá, los mayores incendios
Los incendios de mayor envergadura en Canadá se observaron en los Territorios del Noroeste y en la provincia de Manitoba.
Además, actualmente hay más incendios activos en varias provincias canadienses, aunque, en general, el total estimado de emisiones de carbono en lo que va de año en este país se sitúa en la media.
También las emisiones estimadas de los incendios en las regiones subárticas de Siberia, en particular en la región de Kransoyarsk, se situaban, a finales de junio, en torno a la media para esta época del año, según el análisis del CAMS.
Incendios importantes en España e Italia
Además, el informe señaló que durante junio, varias comunidades autónomas españolas, entre ellas Galicia, Aragón y Castilla-La Mancha, y algunas zonas del oeste de Sicilia, en Italia, también registraron incendios importantes, mientras que a inicios de julio había varios fuegos activos en el sur de Francia.
Por otra parte, durante los primeros meses del año, parte de la actividad de incendios forestales más destacada se registró en Oceanía, con intensos incendios en el estado de Victoria, en el sureste de Australia, a principios de enero, en medio de temperaturas récord.
Los incendios también fueron devastadores en Sudamérica, con algunos incendios en la región chilena de Biobío y en la provincia de Chubut, en la Patagonia argentina.