El presidente de Paraguay, Santiago Peña, aseguró este miércoles que su país dejó de ser un «corredor de la cocaína» en Latinoamérica y defendió los resultados de la política de seguridad de su Gobierno, al presentar ante el Congreso su tercer informe anual de gestión.
Durante su intervención, Peña afirmó que los operativos antidroga impulsados por su Gobierno han golpeado a las organizaciones criminales que operan en el país y sostuvo que, desde que asumió el poder en agosto de 2023, no se ha registrado ninguna incautación de cocaína procedente de Paraguay en puertos europeos.
El mandatario también aseguró que en los primeros tres años de su Administración, Paraguay recuperó «el control» de las cárceles, desde donde, según dijo, antes se ordenaban crímenes y los líderes delincuenciales «negociaban de igual a igual con el Estado».
Paraguay es considerado desde hace años un importante país de tránsito de cocaína con destino a Europa y uno de los principales productores de marihuana de Suramérica, una actividad concentrada principalmente en los departamentos fronterizos con Brasil, según informes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
El más reciente Informe Mundial sobre las Drogas de la ONU advierte, además, de que el mercado global de la cocaína atraviesa una expansión sin precedentes, con una producción que superó las 4.000 toneladas en 2024 y un aumento sostenido del consumo y de las rutas de tráfico hacia nuevos mercados, entre ellos Europa, donde Paraguay ha sido señalado en los últimos años como uno de los puntos de salida de cargamentos del alcaloide.
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