El profesor Juan Bosch. (Foto: Archivo General de la Nación)
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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Este 30 de junio se conmemora el 117 aniversario del natalicio del profesor Juan Bosch, una de las figuras más influyentes de la literatura y la política dominicanas. Escritor, cuentista, ensayista, historiador, educador, fundador de los partidos Revolucionario Dominicano (PRD) y de la Liberación Dominicana (PLD), además de presidente constitucional de la República, Bosch dejó una huella que continúa marcando la vida nacional.
Nació el 30 de junio de 1909 en Río Verde, provincia La Vega, hijo de José Bosch, comerciante español oriundo de Tortosa, Cataluña, y de Ángela Gaviño, nacida en Juana Díaz, Puerto Rico. Sus padres se establecieron en la República Dominicana a finales del siglo XIX y fue en territorio vegano donde transcurrieron sus primeros años de vida. En La Vega, frecuentó las comunidades de Río Verde y El Pino. Su formación académica llegó hasta el tercer curso del bachillerato.
Durante su juventud residió en Santo Domingo y trabajó en establecimientos comerciales. Posteriormente viajó a España, Venezuela y varias islas del Caribe. A su regreso al país, a comienzos de la década de 1930, inició una intensa producción literaria con la publicación del libro de cuentos Camino Real, el ensayo Indios y la novela La Mañosa, considerada una de las obras fundamentales de la narrativa dominicana. También dirigió la página literaria del Listín Diario, donde desarrolló una labor como crítico de arte y ensayista.

Primer matrimonio, prisión y exilio
En junio de 1934 contrajo matrimonio con Isabel García, con quien procreó a sus hijos León y Carolina. Ese mismo año enfrentó uno de los episodios que marcarían el rumbo de su vida política e intelectual. En enero fue encarcelado durante seis meses, acusado de conspiración por la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Durante su permanencia en prisión escribió el poema Anhelos, que posteriormente sería convertido en la canción criolla La Gaviota, grabada por Fernando Casado.
En noviembre de 1937 fue designado jefe del Servicio de Información de la Dirección General de Estadísticas. Sin embargo, cuando Trujillo le propuso ocupar una diputación, Bosch decidió abandonar el país. El 13 de enero de 1938 viajó hacia Puerto Rico junto a su esposa, embarazada de Carolina, y su hijo León, utilizando como argumento los problemas de salud de Isabel García. Aquella salida marcaría el inicio de un exilio que se prolongó durante 23 años.
Tras establecerse en Puerto Rico se trasladó a Cuba, donde dirigió la recopilación de las obras completas de Eugenio María de Hostos. Durante esos años consolidó su prestigio como escritor y pensador, mientras desarrollaba una activa oposición al régimen trujillista desde distintos países de América Latina. Su trabajo intelectual y político le permitió establecer vínculos con numerosas figuras, organizaciones y medios de comunicación que respaldaban los ideales democráticos en la región.
La dictadura respondió con represalias contra su familia. A mediados de 1944 ordenó el arresto de su padre, José Bosch, entonces de 74 años. Tras su liberación, Bosch envió una carta a Trujillo, fechada el 26 de julio de ese año, en la que responsabilizó al dictador de cualquier perjuicio económico, personal o moral que pudiera sufrir su familia.
“Lo consideraré responsable de cualquier perjuicio de índole económica, personal o moral que puedan sufrir mis familiares. Tenga la seguridad de que esta consideración será compartida por todas las instituciones y personalidades del continente”.
Su lucha contra la dictadura también lo llevó a participar en la organización de la expedición de Cayo Confites, en 1947, concebida para derrocar a Trujillo. Entre los integrantes de aquella expedición figuraba un joven estudiante de Derecho llamado Fidel Castro, quien años después encabezaría la Revolución Cubana.

Durante el exilio, Bosch alcanzó reconocimiento internacional como cuentista y ensayista. Entre 1940 y 1945 obtuvo importantes premios literarios y publicó relatos que hoy forman parte de la narrativa clásica dominicana, como La Nochebuena de Encarnación Mendoza, Luis Pié, Los Amos y El Indio Manuel Sicuri. Paralelamente, fortaleció el trabajo organizativo del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), fundado en 1939 junto a otros exiliados, desde donde articuló buena parte de la oposición política al régimen de Trujillo.
El regreso que cambió la historia: Matar el miedo
Tras 23 años de exilio en varios países de América Latina, principalmente en Cuba, Juan Bosch regresó a la República Dominicana el 20 de octubre de 1961, pocos meses después del ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo. Su retorno se produjo en un ambiente de agitación política y de grandes expectativas sobre el futuro democrático del país.
Ese día pronunció un discurso en el que llamó a los dominicanos a superar el miedo acumulado durante más de tres décadas de dictadura y a construir una convivencia democrática.
“Estamos a tiempo todavía… para matar el miedo en este país, para que termine el miedo del pueblo al Gobierno y a los soldados; para que termine el miedo de los soldados y del Gobierno al pueblo; para que termine el miedo de los opresores a la libertad y para que termine el miedo de los luchadores de la libertad a sus opresores”.
Bosch afirmó que durante años los dominicanos en el exilio habían tenido que mantener la frente en alto mientras eran observados con desprecio o con lástima por la realidad que vivía su país. También exhortó a dejar atrás el odio sembrado por la dictadura y a abrir paso a una nueva etapa de reconciliación nacional.
Presidente en el 1963 y Golpe de Estado
Su regreso transformó el escenario político. Postulado por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), obtuvo una contundente victoria en las elecciones del 20 de diciembre de 1962 y asumió la Presidencia de la República el 27 de febrero de 1963, apenas un año y tres meses después de haber regresado del exilio. Se convirtió en el primer presidente elegido democráticamente tras la caída de la dictadura de Trujillo.
Su forma de comunicarse, directa y sencilla, le permitió conectar con la población urbana y rural, afianzando la imagen del “Profesor” que lo acompañaría durante toda su trayectoria pública.
Durante su breve gestión impulsó un programa de reformas orientado al fortalecimiento de las libertades públicas, la institucionalidad democrática y la transparencia administrativa. Su gobierno promulgó la Constitución de 1963, considerada una de las más progresistas de la historia dominicana.

Sin embargo, el 25 de septiembre de 1963, cuando apenas habían transcurrido siete meses desde su juramentación, fue derrocado por un golpe de Estado. Bosch fue arrestado y posteriormente deportado a Puerto Rico.
El derrocamiento de Bosch abrió uno de los períodos de mayor inestabilidad política del siglo XX dominicano. En diciembre de ese mismo año cayó en combate Manolo Tavárez Justo junto a otros integrantes del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, al levantarse en armas en defensa del orden constitucional. Menos de dos años después, el 24 de abril de 1965, un movimiento cívico-militar se levantó con el propósito de restablecer el gobierno constitucional encabezado por Bosch y la vigencia de la Constitución de 1963.
Cuatro días más tarde, el 28 de abril de 1965, Estados Unidos dispuso la intervención militar en la República Dominicana. La confrontación tuvo como principal líder del sector constitucionalista al coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.
Luego de la Revolución de Abril de 1965 y de la intervención militar de Estados Unidos, Bosch participó en las elecciones celebradas el 1 de junio de 1966. Joaquín Balaguer fue declarado ganador de esos comicios. Tras el proceso electoral, Bosch volvió al exterior, donde retomó su producción intelectual y escribió algunas de sus obras más influyentes sobre la realidad política, económica y social dominicana.
La fundación del PLD y su legado
Bosch regresó definitivamente a la República Dominicana en abril de 1970 con el propósito de reorganizar el Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Su llegada volvió a movilizar a miles de simpatizantes y reafirmó el liderazgo político que había consolidado desde su retorno del exilio. Sin embargo, las diferencias sobre el rumbo de la organización terminaron por profundizarse.

El 15 de diciembre de 1973 presentó su renuncia al PRD y fundó el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Durante el congreso constitutivo sostuvo que la nueva organización nacía para completar la obra iniciada por Juan Pablo Duarte y formar dirigentes con vocación de servicio.
“Queremos en el PLD dominicanos que ofrezcan, no que pidan; que a la hora de la verdad den un paso al frente para combatir, no para beneficiarse”.
Mientras Bosch iniciaba una nueva etapa política, el liderazgo del PRD quedó en manos de José Francisco Peña Gómez. A partir de entonces, ambas organizaciones protagonizarían buena parte de la historia política dominicana durante las siguientes décadas.
El PRD alcanzó la Presidencia con Antonio Guzmán (1978-1982), Salvador Jorge Blanco (1982-1986) e Hipólito Mejía (2000-2004). El PLD, por su parte, llegó al poder en 1996 mediante el Frente Patriótico, fruto del acuerdo entre Joaquín Balaguer y Juan Bosch que llevó a Leonel Fernández a la Presidencia. Posteriormente gobernó durante los períodos 2004-2008 y 2008-2012 con Fernández, y entre 2012 y 2020 con Danilo Medina. El actual Partido Revolucionario Moderno (PRM), surgido de una división del PRD, también tiene sus raíces en esa trayectoria política.
Bosch nunca volvió a ocupar la Presidencia. En las elecciones de 1990 denunció un fraude electoral que, según sostuvo, le impidió alcanzar el triunfo frente a Balaguer. Aun así, su pensamiento continuó influyendo en la vida política nacional a través de las organizaciones que fundó y de la formación de varias generaciones de dirigentes.
El escritor
Aunque la actividad política ocupó buena parte de su vida, Bosch nunca dejó de escribir.
Su obra abarca más de cuarenta títulos entre cuentos, novelas, ensayos históricos, sociológicos y políticos. Entre sus cuentos más reconocidos figuran La Mujer, La Nochebuena de Encarnación Mendoza, Dos pesos de agua, Luis Pié, La bella alma de don Damián, Camino Real y La mancha indeleble.
También publicó obras fundamentales para comprender la historia y la realidad social dominicana, entre ellas Composición Social Dominicana, De Cristóbal Colón a Fidel Castro, Capitalismo Tardío en República Dominicana, La Fortuna de Trujillo, Póker de Espanto en el Caribe, El Pentagonismo, Sustituto del Imperialismo y La Guerra de la Restauración.
Su producción intelectual trascendió la literatura. En el PRD y posteriormente en el PLD impulsó los llamados Círculos de Estudios, concebidos como espacios de formación política. A ello se suman ensayos como El arte de escribir cuentos, El partido: concepción y desarrollo y Hostos, el sembrador, considerados textos de consulta para escritores, educadores y dirigentes políticos.
Matrimonio con Carmen Quidiello
Durante su permanencia en Cuba contrajo segundas nupcias con Carmen Quidiello, el 30 de junio de 1943. De esa unión nacieron Patricio y Bárbara.
Carmen Quidiello fue una estrecha colaboradora de Bosch en sus tareas intelectuales y políticas, acompañándolo durante buena parte de su vida pública.
Un legado que permanece
Juan Bosch falleció a los 92 años el 1 de noviembre de 2001 en Santo Domingo. Sus restos descansan en el Cementerio Ornamental de La Vega. Su esposa falleció el 19 de diciembre de 2020, a los 105 años.
Su legado supera el ámbito político. Es reconocido entre los principales cuentistas de América Latina y como uno de los intelectuales dominicanos de mayor influencia en el estudio de la historia, la sociología y la formación política. De su interpretación de la realidad nacional surgió el boschismo, una corriente de pensamiento basada en la ética pública, la educación política y el desarrollo equitativo de la sociedad.
A 117 años de su natalicio, la figura de Bosch continúa ocupando un lugar central en la historia dominicana. Su obra literaria sigue formando parte del patrimonio cultural del país y su pensamiento permanece presente en el debate político, académico y social, consolidándolo como una de las personalidades más influyentes de la República Dominicana durante el último siglo.
Por Fernando Quiroz
Fotos: Archivo General de la Nación.
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