Vestidos de honorables, gracias a un saco y una corbata que les hace ver prestantes, han llegado al Congreso Nacional a servirse -descaradamente- con la cuchara más grande. Los dueños de bancas de lotería, ese linaje al que bautizaremos con el gentilicio de bancoloteros, fueron los más favorecidos con la recién promulgada Ley 30-26 sobre Medidas Procrecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis Internacional.
La eficiencia de los bancoloteros hizo posible que el impuesto único anual que pagará su sector se fije en RD$85,000 y no en RD$120,000, tal como propuso originalmente el Poder Ejecutivo. ¿Modificaciones que beneficien a la población? Salvo la deducción de los gastos educativos y la ampliación del monto exento del Impuesto Sobre la Renta, casi nada.
Contados, los “alivios” llegarán a algunos ciudadanos. Los tablazos, a todos: aumentar los impuestos a los cheques, transferencias y pasajes aéreos, por ejemplo, elevará nuestros costos que ya están lastimados con la carestía de todo.
Los bancoloteros se negaron a darnos una tregua y suavizar algunos impuestos. Lo mismo hicieron los diputados que aprobaron el proyecto en una sesión exprés y el presidente Luis Abinader que la promulgó la misma noche. Nos jodieron.