WASHINGTON. La segunda victoria de la selección de Estados Unidos en el Mundial abarrotó este viernes los establecimientos de Washington, donde el fútbol logró consolidarse como el gran protagonista de la jornada. El ambiente contrastó con el debut de la semana pasada, el cual quedó parcialmente eclipsado en los medios por un cartel de artes marciales mixtas de la UFC promovido por el presidente Donald Trump.
El partido de Estados Unidos contra Australia transformó un pequeño bar del barrio de Shaw, en el centro de la capital estadounidense, en una grada improvisada repleta de fanáticos. Los asistentes celebraron el triunfo deportivo del equipo nacional y la posibilidad de acceder a un beneficio económico inmediato: retirarse del establecimiento sin pagar el importe de su cuenta de consumo.
Antes de que el árbitro iniciara el encuentro, el aficionado Michael Hendrick se mostraba como uno de los pocos asistentes escépticos dentro del local sobre el rendimiento de su selección.
«Vamos a empatar 1-1, pero la situación no nos preocupa porque nos aseguramos de pedir la marca de cerveza más barata de la carta», explicó a EFE mientras llenaba otro vaso en la barra.
Sin embargo, las dudas desaparecieron antes del minuto 10 del primer tiempo, cuando la selección estadounidense anotó el primer gol del partido y transformó por completo el ánimo del lugar. Convencidos de que saldrían del establecimiento sin gastar un solo dólar, Hendrick y su grupo de amigos comenzaron a solicitar jarras de cerveza de forma continua a los camareros.
El propietario del establecimiento, Peter Bayne, aplicó la misma estrategia comercial que diseñó para el primer partido frente a Paraguay, consistente en aplicar descuentos proporcionales al margen de goles del triunfo.
Si el conjunto estadounidense ganaba por un gol, la factura final de los clientes se reducía en un 25 %; si la ventaja era de dos goles, el descuento alcanzaba el 50 %. Una victoria por tres o más anotaciones implicaba que la administración del bar asumiría el costo total de los consumos registrados durante el juego.
La estrategia financiera del comercio no resultaba tan arriesgada como aparentaba ante el público del local. Según detalló una de las empleadas del establecimiento, Lea Londol, el dueño mitigaba las pérdidas potenciales mediante apuestas de cobertura en plataformas de predicción en línea, equilibrando así los costos de las promociones.
La respuesta de los consumidores fue inmediata y el local completó su capacidad máxima en cuestión de minutos, reflejando un panorama urbano donde el fútbol dominó por completo la agenda de ocio.
La realidad de este viernes se distanció de lo ocurrido la semana anterior, cuando el estreno mundialista de Estados Unidos fue opacado por la cobertura de una velada de la UFC organizada en la Casa Blanca por el cumpleaños 80 del mandatario.
Este viernes, en cambio, las terrazas y los salones de la capital estadounidense lucieron llenos de seguidores concentrados en las transmisiones televisivas oficiales. El Fan Fest gubernamental instalado en la Explanada Nacional reportó una asistencia masiva, registrando filas de ingreso que superaban los 40 minutos de espera durante el tiempo de entretiempo.
En el bar de Shaw, cada jugada ofensiva de la escuadra norteamericana incrementaba la expectativa de los clientes de obtener comida gratuita, incluyendo las porciones de alitas de pollo que salían de la cocina.
«Necesitamos un gol más para asegurar la gratuidad», exclamaban de manera unánime los aficionados mientras sostenían sus gorras decoradas con los colores de la bandera estadounidense.
Con la consolidación del resultado a favor, las tradicionales consignas de apoyo al equipo nacional se alternaron con expresiones de agradecimiento directas y espontáneas dirigidas hacia el personal de servicio.
Al concluir el compromiso, tras el triunfo por 2-0 frente a Australia, los clientes vaciaron sus jarras y comenzaron a planificar el próximo partido del 25 de junio ante Turquía, con el objetivo de repetir la experiencia y conseguir consumos gratuitos.