Exiliados nicaragüenses, representantes de pueblos indígenas y afrodescendientes de ese país rindieron este viernes un homenaje en Costa Rica al histórico líder miskito Brooklyn Rivera, fallecido el pasado 30 de mayo en Managua tras permanecer casi tres años bajo custodia del Gobierno de Nicaragua, en un caso que organismos internacionales señalaron como una grave violación a los derechos humanos.

La actividad se realizó en un salón de una iglesia católica en San José y reunió a miembros de la diáspora nicaragüense, quienes exigieron una investigación independiente sobre la muerte del dirigente indígena y calificaron su caso como un símbolo de la persecución contra los pueblos originarios de Nicaragua.

Rivera, de 73 años, líder del partido indígena Yapti Tasba Masraka Nanih Aslatakanka (Yatama, que significa ‘Hijos de la Madre Tierra’, en lengua miskita), una de las voces más influyentes de la Costa Caribe.

Había sido arrestado el 29 de septiembre de 2023; murió el 30 de mayo en la unidad de cuidados intensivos de un hospital de Managua, donde había ingresado el pasado 7 de marzo por complicaciones respiratorias.

  • Durante meses, sus familiares denunciaron desconocer su paradero, mientras organizaciones de derechos humanos lo consideraron víctima de desaparición forzada.

Naciones Unidas había expresado reiteradamente su preocupación por su situación y, tras su fallecimiento, expertos del organismo solicitaron una investigación exhaustiva, independiente e imparcial para esclarecer las circunstancias de su muerte.

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«El cuerpo no fue entregado a la familia»

Durante el homenaje, su hija, Tininiska Rivera, denunció que la familia no pudo despedirse del líder indígena ni participar en sus funerales.

Mi padre falleció en Nicaragua, pero el cuerpo no fue entregado a la familia. Ninguno de mis familiares participó en la misa ni en el entierro exprés que el Gobierno hizo”, afirmó.

Según Rivera, la familia había solicitado trasladar los restos hasta la ciudad nicaragüense Bilwi, en el Caribe Norte, y posteriormente a la comunidad donde nació el dirigente miskito, para cumplir su última voluntad.

Lo que hicieron con mi padre no fue que murió de causas naturales, sino que murió por los tres años de encarcelación”, sostuvo.

La hija del líder indígena también denunció que seis familiares permanecen detenidos y en condición de desaparición forzada en Nicaragua.

Por su parte, el periodista y activista cultural de la Costa Caribe de Nicaragua, Carlos Eddy Monterrey, criticó al Estado nicaragüense por haber sometido a un prolongado proceso de aislamiento a Rivera.

Le privaron de los derechos fundamentales del ser humano: el derecho inalienable de la libertad y de la vida. Todo fue un proceso de tortura”, expresó.

Mientras tanto, el activista político opositor Enrique Martínez dijo que ese caso refleja una problemática más amplia que afecta a las comunidades indígenas y afrodescendientes del país.

El caso de Brooklyn es solamente la ejemplificación del daño masivo que han ejecutado en contra de esta población históricamente vulnerada”, señaló.

La muerte de Rivera ha sido atribuida por varias organizaciones de derechos humanos y sectores de la oposición nicaragüense al Gobierno que dirigen los esposos y copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Nicaragua atraviesa una crisis política y social desde abril de 2018, que se acentuó tras las controvertidas elecciones de noviembre de 2021, en las que Daniel Ortega, de 80 años y en el poder desde 2007, fue reelegido para un quinto mandato, el cuarto consecutivo.

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