Cada cuatro de junio, se conmemora a nivel mundial el Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión, así como también el Día Mundial de la Fertilidad. «Pues un país que cuida a sus niños se está cuidando a sí mismo«, como asegura la psicóloga clínica, Cheila Rosario.

El Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas, busca reconocer el sufrimiento y proteger los derechos de los niños que son expuestos a maltratos físicos, psicológicos y emocionales en todo el mundo.

«Es muy importante recordar que enfrentar esta situación requiere de varias acciones esenciales. Por ejemplo, es muy importante fortalecer la prevención mediante programas de crianza respetuosa, educación emocional y acompañamiento a padres que se encuentren en una situación de estrés. Crear también rutas claras de denuncia y respuesta que permitan actuar a tiempo, sin miedo ni confusión, y garantizar también un acompañamiento psicológico y comunitario para que los niños no solamente estén protegidos físicamente, sino también emocionalmente reparados», indicó Rosario.

Asimismo, el Día Mundial de la Fertilidad fue creado con el objetivo de concienciar a la población sobre los problemas de infertilidad, educar acerca de los tratamientos posibles y brindar apoyo a las parejas que enfrentan dificultades para concebir.

«La infertilidad no es solo un diagnóstico médico, es un duelo, una espera y una incertidumbre que afecta la autoestima, la relación de pareja y la salud emocional. Entonces, para enfrentar este desafío sin rendirse, las parejas necesitan varias bases o pilares fundamentales. Primero, es muy importante una comunicación honesta que permita hablar de miedos, expectativas y límites, sin cargar todo ese proceso en silencio», aseguró la psicóloga clínica, Cheila Rosario.

La conmemoración de estas fechas invita a reflexionar sobre la importancia de garantizar el bienestar integral de las personas en todas las etapas de la vida. Mientras una jornada llama a proteger la niñez de cualquier forma de violencia, la otra promueve la comprensión y el acompañamiento a quienes enfrentan desafíos reproductivos, fomentando una sociedad más humana, solidaria y comprometida con los derechos de la salud de todos.

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