El toletero dominicano Juan Soto se vistió de héroe la tarde del domingo al disparar un grand slam en la sexta entrada, decisivo para la victoria 10-1 de los Mets de Nueva York frente a los Marlins de Miami. El batazo, su tercero con las bases llenas en Grandes Ligas, desató la euforia de una fanaticada que abarrotó el Citi Field y selló la barrida de tres juegos contra sus rivales de división.
El golpe de poder
Soto castigó sin piedad al relevista novato Josh White, debutante en MLB, quien otorgó cuatro boletos y fue relevado sin poder sacar un solo out. El jardinero dominicano cazó un slider a 85.7 mph, lo conectó con violencia a 109 mph y lo envió a 433 pies hacia el right center field. El batazo no solo arruinó el estreno del lanzador, sino que se convirtió en el primer grand slam de los Mets en la temporada.
La ofensiva metropolitana arrancó temprano. Carson Benge abrió el marcador con un jonrón solitario frente al primer lanzamiento del abridor de emergencia John King, sustituto de última hora del lesionado Janson Junk. Desde ahí, los Mets no dieron tregua: cada entrada sumó presión sobre el pitcheo rival, que nunca encontró respuesta.
El lineup de Nueva York se mostró profundo y oportuno, respaldando a su cuerpo monticular y dejando sin opciones a unos Marlins que apenas pudieron producir una carrera.
Con este triunfo, los Mets extendieron a cuatro su racha de victorias consecutivas y enviaron un mensaje claro en la división Este: el equipo está en ritmo, con su nuevo cañonero dominicano como protagonista. La contundencia de la serie y el ambiente en Queens reflejan que la escuadra de Soto empieza a consolidar identidad y confianza en el terreno.