
El equipo griego logró su revancha ante el conjunto blanco después de la dolorosa derrota sufrida hace tres años en una final marcada por la histórica canasta de Sergio Llull. Esta vez, el Olympiacos impuso su jerarquía en casa y celebró frente a miles de aficionados que abarrotaron el OAKA de Atenas.
Pese a llegar condicionado por las bajas de sus principales hombres altos, el Real Madrid estuvo muy cerca de firmar una hazaña histórica. Sin Walter Tavares, Alex Len y Usman Garuba, los dirigidos por Sergio Scariolo compitieron con valentía y mantuvieron el pulso hasta el cierre del partido.
Un inicio soñado para el Madrid
El conjunto español sorprendió desde el salto inicial con un arranque demoledor. En apenas cuatro minutos, el marcador reflejaba un inesperado 3-15 gracias al acierto exterior y al liderazgo de Facundo Campazzo. La gran figura ofensiva fue Trey Lyles, quien castigó constantemente a la defensa griega.
La intensidad defensiva del Madrid y su efectividad desde el perímetro descolocaron por completo al Olympiacos durante el primer cuarto. Los blancos llegaron a tener siete puntos de ventaja al cierre del parcial inicial (19-26), mostrando personalidad pese a no partir como favoritos.
Sin embargo, el equipo heleno reaccionó poco a poco impulsado por Evan Fournier y Alec Peters. El Olympiacos aprovechó los errores ofensivos del Madrid y logró remontar antes del descanso para irse arriba 46-44 en un duelo completamente abierto.
Tensión, polémica y una final de infarto
La segunda mitad estuvo marcada por el equilibrio táctico y la tensión creciente. Ambos equipos apostaron por el tiro exterior mientras las defensas aumentaban la presión en cada posesión.
Uno de los momentos más calientes llegó tras un fuerte cruce entre Campazzo y Shaquielle McKissic, una acción que encendió el ambiente en el pabellón y obligó a detener el encuentro durante varios minutos. Los árbitros sancionaron con falta técnica a ambos jugadores.
El parón benefició momentáneamente al Real Madrid, que reaccionó con un parcial de 7-0 liderado por Andrés Feliz y Mario Hezonja. El conjunto español recuperó la ventaja y cerró el tercer cuarto arriba 61-65, alimentando el sueño de la remontada.
Olympiacos impuso su experiencia en el cierre
Los últimos diez minutos fueron una auténtica batalla física y emocional. La ventaja cambió constantemente de manos en un intercambio frenético de canastas que mantuvo en vilo a toda Atenas.
La acumulación de faltas terminó pasando factura al Real Madrid en el tramo decisivo. El Olympiacos aprovechó entrar en bonus a falta de cuatro minutos y encontró en Fournier a su líder definitivo para inclinar la balanza.
Con sangre fría y mayor profundidad de plantilla, el conjunto dirigido por Georgios Bartzokas terminó sellando la victoria por 92-85 y conquistó su cuarta Euroliga ante su afición.
Atenas celebra otra corona continental
La final representó el quinto enfrentamiento entre ambos clubes en una definición por el título europeo. Aunque el balance histórico sigue favoreciendo al Real Madrid con tres victorias, esta vez el Olympiacos escribió un nuevo capítulo dorado en su historia.
El conjunto rojiblanco celebró el campeonato en Atenas, en el mismo escenario donde juega habitualmente su eterno rival, el Panathinaikos B.C., desatando una fiesta inolvidable entre sus aficionados.
La entrada Olympiacos reina otra vez en Europa y frustra la épica del Real Madrid se publicó primero en El Nuevo Diario (República Dominicana).






