Nikki Blackheart, la joven luchadora dominicana de 29 años que en el día de ayer dio a conocer al mundo su entrada a la World Wrestling Entertainment (WWE), la empresa de lucha libre más grande del mundo, no creció viendo este deporte como muchos niños de su generación, debido a que sus padres consideraban que era demasiado violento para su hija.
Nacida en Santiago de los Caballeros, criada en Puerto Plata y actualmente radicada en el sur del estado de Florida, en Estados Unidos, esta dominicana llegó a la lucha libre gracias a que un grupo de amigos la convenció de asistir a su primer espectáculo de lucha profesional: WrestleMania 39.
Ese día marcó un antes y un después en la vida de Nicole. Al ver superestrellas de WWE como Rhea Ripley y Roman Reigns, encontró su nueva vocación: ser luchadora profesional.
El origen de “Nikki Blackheart”
La dominicana, quien lleva por nombre de pila Nicole Ripoll Martínez, debe su apodo “Nikki Blackheart” a su entrenador “Gangrel”, un veterano luchador estadounidense famoso a finales de la década de los 90 por su personaje de vampiro en WWE (que en aquel entonces era WWF).
Blackheart, dentro del cuadrilátero, donde demuestra su destreza, fuerza y velocidad, se destaca por movimientos como Bomba Corazón Negro, Gorilla Press Drop, Scoop Powerslam, caída del codo, rack rompeespaldas argentino y powerbomb sin sentarse.
La joven cibaeña participó en un “tryout” de WWE el pasado mes de febrero. Estas pruebas consisten en múltiples evaluaciones de atletismo y esfuerzo, dentro y fuera del ring, en las que no solo participan luchadores, sino también atletas de diversas disciplinas. En estos eventos, WWE ha firmado talentos como Bianca Belair (tryout 2016) y Rhea Ripley (tryout 2017 en Australia).
Una aguilucha que sueña en grande
Nikki Blackheart, a principios de año, se coronó campeona mundial en la división femenina de la empresa Coastal Championship Wrestling (CCW). No es ajena al atletismo, ya que desde pequeña practicó deportes como tenis y voleibol.
“Lo del fitness empezó cuando yo era pequeña; era bien llenita. Siempre se burlaban de mí, yo era bien gordita, y mis padres siempre hicieron lo mejor para que yo pudiera involucrarme en el deporte”, afirmó durante una entrevista ofrecida al Listín Diario.
En la misma entrevista contó que, en la universidad, se adentró en la disciplina del fisicoculturismo. Se enamoró de esta actividad, hasta el punto de competir y desarrollar un físico que facilitó su transición a la lucha libre.
Aseguró que en su primera semana de entrenamiento empezó a aprender cómo “caer”, afirmando que esa fue la parte más difícil de su aprendizaje.
“Fue bien difícil y no te voy a mentir, te voy a ser sincera, hay muchas veces que yo me desanimo, porque no es solamente lo físico, sino también lo mental. En la lucha libre hay muchas cosas que uno tiene que aprender”, dijo.
Su familia, un tesoro preciado
Su madre es la principal inspiración de Nikki. La describe como una guerrera. Reveló que su mamá luchó durante varios años contra el cáncer, pero esa batalla no le impidió seguir adelante.
La importancia de su madre es tal que Nikki recordó que lo primero que pensó cuando ganó su primer campeonato de lucha libre






