ATLANTA – El béisbol de las Grandes Ligas perdió este sábado a una de sus figuras más influyentes con el fallecimiento de Bobby Cox, exmánager de los Bravos de Atlanta y miembro del Salón de la Fama, a los 84 años de edad. La organización de los Bravos confirmó la noticia a través de un comunicado oficial, destacando que su legado como estratega «jamás será igualado» tras liderar al equipo durante su era más exitosa.
Cox es reconocido como el arquitecto de la dinastía que conquistó 14 títulos divisionales consecutivos entre 1991 y 2005, una hazaña sin precedentes en el deporte profesional estadounidense. Bajo su dirección, los Bravos ganaron cinco banderines de la Liga Nacional y alcanzaron la gloria máxima con el título de la Serie Mundial en 1995, el primer gran campeonato para la ciudad de Atlanta.
Con 2,504 victorias en su carrera, Cox se retira como el cuarto manager con más triunfos en la historia de las Mayores, solo superado por Connie Mack, John McGraw y Tony La Russa. Además de su éxito en el banquillo, fue fundamental como gerente general a finales de los años 80, periodo en el que supervisó la llegada de figuras clave como Tom Glavine y John Smoltz, y seleccionó a Chipper Jones en el draft de 1990.
Su carrera en el béisbol se extendió por más de medio siglo, incluyendo una etapa como jugador de los Yankees de Nueva York y un exitoso paso como manager de los Azulejos de Toronto, a quienes guio a su primer título divisional en 1985. Conocido por su estilo apasionado y su lealtad hacia sus jugadores, Cox también ostenta el récord de más expulsiones para un manager con 158 incidentes en temporada regular.
En 2014, fue exaltado al Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown, consolidando su lugar entre los inmortales del deporte. Tras sufrir un derrame cerebral en 2019, Cox se mantuvo alejado del ojo público, aunque siguió siendo una presencia constante en el corazón de la afición de Atlanta, que hoy despide a su «eterno capitán».






