Ciudad de México.- El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Omar García Harfuch, anunció la detención en Argentina de Fernando ‘N’, un prófugo de la justicia con ficha roja de Interpol, acusado de liderar una red de tráfico de hidrocarburos.
La captura fue resultado de un operativo coordinado entre la Marina mexicana, la Fiscalía General de la República y autoridades argentinas.
El detenido enfrentaba una orden de aprehensión por delincuencia organizada vinculada al contrabando de hidrocarburos.
Operativo internacional
Cooperación entre países
- Según las autoridades, Fernando ‘N’ utilizaba documentación falsa al momento de su arresto en territorio argentino.
El funcionario explicó que será extraditado a México mediante mecanismos de cooperación internacional.
García Harfuch destacó la colaboración de las autoridades de Argentina en la captura del fugitivo.
También reafirmó el compromiso del gobierno mexicano con el combate a la corrupción y la impunidad.
El caso está relacionado con una organización dedicada al contrabando de combustibles en el país.
Este delito, conocido como huachicol fiscal, afecta directamente las finanzas públicas mexicanas.
Consiste en la subvaluación, facturación falsa y triangulación de importaciones de hidrocarburos.

El objetivo de estas prácticas es evadir el pago de impuestos en el sector energético.
En un operativo reciente, las autoridades desmantelaron otra red criminal vinculada al huachicol.
En esa acción fueron detenidas 14 personas en el centro de México.
Las investigaciones continúan para identificar más integrantes de estas organizaciones de delincuencia organizada.
El tráfico de hidrocarburos en México, conocido comúnmente como “huachicol”, es un fenómeno delictivo que ha evolucionado con el tiempo desde el robo directo de combustibles en ductos hasta modalidades más complejas como el huachicol fiscal, que implica evasión de impuestos mediante fraudes en importación y comercialización de combustibles.
Este delito comenzó a ganar relevancia en las últimas décadas debido al incremento del valor de los hidrocarburos y a las vulnerabilidades en los sistemas de distribución y control energético del país, especialmente en la infraestructura de Pemex.
Con el tiempo, las organizaciones criminales involucradas en el robo de combustible se fueron sofisticando, pasando de la extracción ilegal en ductos a esquemas de contrabando técnico, uso de empresas fantasma y falsificación de documentos aduanales.






