São Paulo.- La estatua de Miguel de Cervantes fue reinaugurada este jueves tras casi un año de restauración, recuperando su presencia en la plaza que alberga la Biblioteca Pública del centro de São Paulo.
La ceremonia coincidió con el Día Mundial del Libro y marcó la culminación de trabajos de restauración sobre el monumento de bronce y granito rosa pulido.
La obra, instalada en la Plaza Dom José Gaspar desde 1947, es considerada parte del patrimonio cultural de la ciudad.

Restauración del monumento
Valor cultural e histórico
El evento se realizó en el auditorio de la Biblioteca Pública Mário de Andrade, con la presencia de autoridades de Brasil y España.
Los representantes destacaron el valor de la escultura como un puente cultural entre ambas naciones.
La embajadora de España en Brasil, María del Mar Fernández-Palacios, recordó el origen del monumento como un encargo de la comunidad española en 1946.
La obra fue realizada por el escultor brasileño Raphael Galvez, utilizando materiales de la región paulista.
La diplomática resaltó la importancia simbólica de la plaza como espacio de encuentro entre culturas.
En el mismo lugar también se encuentra la escultura del poeta portugués Luiz de Camões, lo que refuerza el vínculo literario ibérico.
El director del Instituto Cervantes de São Paulo, Daniel Gallego Arcas, afirmó que la restauración representa la recuperación de un puente entre pueblos y generaciones.
- Señaló que la obra no solo es un objeto artístico, sino un símbolo de valores humanos compartidos.
Durante la ceremonia se leyeron fragmentos de obras de Miguel de Cervantes, incluyendo partes de Don Quijote de la Mancha.
También se interpretaron textos de Las novelas ejemplares, una de sus últimas obras antes de su muerte en 1616.
Dos actores realizaron una representación teatral en portugués frente a la escultura de bronce de casi tres metros de altura.
La obra “A Leitura”, del artista ítalo-brasileño Caetano Fraccaroli, también forma parte del conjunto cultural del lugar.
El evento fue organizado por la Biblioteca Pública, la Alcaldía de São Paulo, el Instituto Cervantes y la Embajada de España.
La iniciativa contó además con el apoyo de empresas españolas establecidas en Brasil, reforzando la cooperación cultural bilateral.






