SANTO DOMINGO — A un año del colapso de la discoteca Jet Set, calificado como la catástrofe más mortífera en la historia reciente de la República Dominicana, sobrevivientes del suceso manifestaron que las secuelas físicas y psicológicas persisten. Durante los actos conmemorativos realizados este jueves, el grupo se unió a los familiares de las víctimas mortales en un reclamo colectivo de justicia.
Marisol Chalas y David de la Cruz, una de las pocas parejas que logró ser rescatada de entre los escombros del techo, señalaron que el proceso de sanación ha sido lento y marcado por la pérdida de amigos cercanos.
«Nosotros, mi esposo y yo, que estuvimos ahí esa noche, podemos estar tranquilos y de momento tenemos que hablar de eso porque fueron muchas personas las que se fueron, muchos padres sin sus hijos, muchas madres yo veo», expresó Chalas. Por su parte, De la Cruz añadió que el vacío dejado por los fallecidos será difícil de llenar.
El impacto emocional también afecta a quienes no resultaron heridos de gravedad. Amaury Batista, médico pediatra intensivista y sobreviviente del desplome, confesó que aún enfrenta episodios de insomnio y crisis emocionales.
«Hay días y noches que no puedo dormir. Lloro a veces sin razón, pero he buscado al Señor y le he dejado todo a Él», relató Batista sobre su lucha por superar el trauma psicológico del evento.
Otras víctimas, como Patricia Ovalles, continúan bajo tratamiento médico y especializado para tratar de recuperar su movilidad y estabilidad emocional. «Yo todavía cojeo de mis pies y todavía estoy en terapia de psicólogo», puntualizó Ovalles.






