
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.– Durante el Sermón de las Siete Palabras de la Iglesia Católica, la madre Sor Zoila María Mercedes advirtió sobre las acciones de los jóvenes que buscan saciar su sed en las redes, porque se encuentran vacíos y carentes de verdaderos paradigmas, y una gran falta de identidad.
La religiosa, quien llevó la Quinta Palabra de Jesús: “Tengo sed”, refirió que esta no es sólo una frase, sino una vivencia de su persona en la cruz, que toca el cielo, la tierra, lo humano y lo divino, recordando que esto es parte del proyecto de salvación, además de destacar el enunciado “me pusieron además hiel por comida y en mi sed me dieron vinagre”.
Señaló que, esto no era un teatro, sino sed de verdad labios resecos, garganta seca, deshidratado y quizás hasta fiebre por los golpes de la noche anterior y de ese día.
“Jesús sediento nos da a beber su sangre cuando dice ‘Tomad y beber todos de Él porque esta es mi sangre’ (Mt. 26,27-28). En cambio, nosotros le dimos vinagre (cf., Jn.19,28) y seguimos dándole en nuestros hermanos sufrientes, mientras el sediento bebe el cáliz de la pasión ‘padre si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, que se haga tu voluntad’ (Mt. 26, 42), nosotros seguimos bebiendo en aguas contaminadas que no quitan la sed e indiferentes ante la sed de los cristos que nos rodean” explicó.
Señaló que, Jesús al decir “tengo sed” se hace solidario con tantos sedientos de los pueblos, en los enfermos que han perdido la esperanza, en los sedientos de unos servicios públicos más dignos y equitativos, en los inmigrantes, en las mujeres y niños que están sedientos de respeto a la vida y a la dignidad en todas sus dimensiones.
“Sigue diciendo Jesús, tengo sed de ver a mi pueblo feliz y no exprimido por unos políticos que sirvan al pueblo y no que se sirvan de él, de una Iglesia cada vez más cerca de los pobres”, agregó.
Aseguró que, Jesús tiene sed de paz entre las naciones, sed de consuelo en los corazones rotos, en las familias dividas, en los niños que nunca podrán disfrutar de su madre por el lamentable y reiterados feminicidios que parecen no terminar, “porque cuando se está vacío de Dios la violencia, el crimen y todo tipo de pecado pululan por doquier como si fuera insaciable mientras Jesús sigue sediento en esos niños huérfanos sin recibir respuesta ante sus interrogantes, esa sed de Jesús sed de familias que respeten la vida donde los niños puedan sonreír, jugar, vivir en paz y no huérfanos de madre muerta y padres encarcelados, y en algunos casos ambos muertos por la violencia intra familiar”.
Añadió que, Jesús sigue diciendo tengo sed, de acciones concretas por los abandonados, y necesitados, en los jóvenes que buscan saciar su sed en las redes; porque se encuentran vacíos y carentes de verdaderos paradigmas, y una gran falta de identidad, sin disfrutar la filiación divina prefieren desear ser un animal en lugar de ser un auténtico hijo de Dios, felices siendo personas a imagen de Dios.
“Queridos jóvenes, Jesús sigue sediento de verte junto a Él sin mendigar otros amores y otras identidades buscando saciar tu sed en otras aguas que no quitan la sed, sin sentido de la vida ni del dolor, prefiriendo terminar con tu vida -como si fueran dueños- antes que buscar la vida que Jesús nos ofrece”, manifestó.
Indicó que, hoy esa voz de Jesús sigue resonando y haciendo eco en medio de la gente, en personas llenas de soledad, pero vacío de compañía en un mundo interconectado con los que están lejos pero desconectados de los que están cerca y peor aún, en esas personas de la tercera edad, en los enajenados sociales, o niños en situación de riesgo o vulnerabilidad que no acceden a las redes sociales.
“Jesús sigue ahí vivo y sediento sufriendo sed, sin poder levantarse a buscar un vaso de agua, de cariño de paz, de atención. Tengo sed en aquellos que no pueden dormir sino es con una pastilla, tengo sed de una noche de paz, en las familias en los países en guerra, pero sobre en tu interior”, añadió.
Reiteró que Él sabe que han bebido en aguas cenagosas que les han robado la paz, la familia, el sosiego interior, han bebido en aguas negras, allí en esa agua en la que entraste que no podías salir, esa agua del pecado envolvente que parece no tener salida, “tengo sed de que venga a mí y beba, dice el Señor “(Jn.7,37-38).
“Jesús exclamó ‘si alguno tiene sed, que venga a mí y que beba. El que cree en mí, como dice la escritura de su interior correrán ríos de agua viva’, si lo tenemos en el interior y somos capaces de acercarnos a los sufren, seremos plenamente felices”, señaló.
Preguntó ¿Cuál es tu sed? “No importa cuál sea, Él, la sacia con la fe, esperanza, alegría autentica, el perdón y así, saciados en Él saciaremos la sed de muchos; entonces nos dirá ‘Vengan a mi bendito de mi Padre porque tuve sed, y me diste de beber’ (Mt.25,35). Pues no podemos ser indiferente ante el sufrimiento de los demás y saciar la sed de Dios. Jesús sediento no se bajó de la cruz enseñándonos que la fidelidad es necesaria aún en la cruz. Porque desde el Bautismo nos dio el agua para que no perdamos la esperanza y se convierta en nosotros en surtidor de agua hasta la vida eterna”, agregó la religiosa.
Sostuvo que, Jesús tiene sed de ver al mundo junto a Él como hermanos viviendo la fraternidad, “es su gran sueño, no perdamos la esperanza no todo está perdido, no estamos solos, reavivemos nuestra fe y seamos parte del sueño de Dios”.
JSB/
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