SANTO DOMINGO.– Lejos de percibirse como una limitación, el negro riguroso exigido por el protocolo del Senado se convirtió en el gran protagonista visual de la jornada en el Congreso Nacional de la República Dominicana. La rendición de cuentas del presidente Luis Abinader no solo marcó un momento clave para la institucionalidad del país, sino también una escena donde la imagen comunicó tanto como las palabras.
En el Salón de la Asamblea Nacional, el negro fue más que un color: fue una declaración de poder, respeto y carácter.
Sobriedad con personalidad
La escena estuvo dominada por siluetas estructuradas que supieron transformar la monocromía en elegancia. Funcionarias, legisladoras e invitadas especiales demostraron que la sofisticación vive en los detalles: chaquetas con cortes asimétricos, entalles precisos, hombreras definidas y la combinación sutil de texturas como el crepé, la seda y tejidos con acabado mate.
Más allá de la estética, la elección proyectó estabilidad, institucionalidad y una modernidad sobria alineada con el tono diplomático del acto.
Los elementos que marcaron la diferencia
Tres pilares definieron los estilos más comentados de la jornada:
Sastrería de vanguardia.
El tradicional traje sastre fue reinterpretado con líneas femeninas, cinturas marcadas y estructuras firmes, enviando un mensaje claro de liderazgo y determinación.
Joyería con intención.
Broches de diseño nacional, perlas clásicas y piezas minimalistas aportaron puntos de luz estratégicos frente a las cámaras de la Presidencia, equilibrando la profundidad del negro con destellos de identidad y elegancia.
Calzado y complementos.
Zapatos cerrados en charol o gamuza, junto a carteras estructuradas de tamaño discreto, completaron conjuntos pensados para proyectar pulcritud y coherencia de pies a cabeza.
Estilo como lenguaje político
La jornada dejó claro que, en escenarios de alta formalidad como la Asamblea Nacional, la imagen es también una herramienta de comunicación política. El negro no fue ausencia de creatividad, sino la máxima expresión de una sofisticación con propósito.
En un día donde la palabra presidencial marcó la agenda nacional, la moda habló en silencio, reafirmando que en la política contemporánea cada detalle comunica.






