Expertos. (Departamento de Comunicaciones Unicef).
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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Especialistas en economía, desarrollo social y políticas públicas coincidieron en que el futuro sostenible de la República Dominicana depende de colocar a la niñez y la adolescencia en el centro de las decisiones macroeconómicas, durante el panel “Análisis de Tendencias Económicas Emergentes para la Infancia y la Adolescencia”, organizado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef ) en coordinación con la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucmm).
El encuentro reunió a académicos, autoridades y especialistas para analizar cómo las transformaciones económicas —marcadas por la digitalización, la automatización, la desglobalización, el alto endeudamiento, la transición verde y las restricciones fiscales— impactan de manera directa el bienestar y los derechos de niños, niñas y adolescentes, quienes representan el 32 % de la población nacional.
La infancia como eje del modelo de desarrollo
Carlos Carrera Cordón, representante de Unicef en el país, subrayó que priorizar a la infancia es clave para lograr una transformación estructural del modelo de desarrollo.

“Las decisiones económicas que se toman hoy definirán las oportunidades —o las limitaciones— que enfrentarán millones de niños, niñas y adolescentes en el futuro. No se trata solo de crecer, sino de cómo ese crecimiento se traduce en bienestar, protección y derechos”, afirmó.
Carrera definió la relación entre economía e infancia como “un círculo virtuoso”, en el que la protección y el desarrollo de los niños fortalecen la sociedad y, a su vez, una economía más sólida genera mayores recursos para invertir en ellos. “Si queremos realmente transformar el país, tenemos que invertir ahora. No podemos desaprovechar este momento”, enfatizó.
Planificación nacional y enfoque territorial
De su lado, Nelson David Chávez, director de Desarrollo y Planificación Sectorial del Ministerio de Economía, destacó que el país atraviesa un cambio demográfico significativo que obliga a repensar la planificación pública con enfoque etario y territorial.
Explicó que la planificación nacional 2025-2028 articula metas priorizadas que impactan directamente a la niñez y la adolescencia. “Hoy día andamos por unas 200 instituciones públicas y de alguna forma todas tienen algún servicio que ofrecer para este grupo etario”, indicó.
Chávez subrayó la importancia de territorializar las intervenciones públicas. “No podemos hablar de ningún tipo de intervención, ya sea de salud, educación o de niñez, sin pensar en cómo vamos a ordenar el territorio”, afirmó, al advertir que el ordenamiento territorial es clave para garantizar políticas efectivas, sostenibles y con impacto real.
Integrar metas por edad en la macroeconomía
En representación de la PUCMM, el economista Raúl Ovalle Marte, director de la Escuela de Economía, sostuvo que integrar metas específicas por edad en la planificación macroeconómica es una condición indispensable para el desarrollo sostenible.

“Si no conectamos de forma explícita las políticas fiscales, laborales y productivas con la realidad de la infancia y la adolescencia, seguiremos reproduciendo brechas que limitan el potencial del país”, expresó.
Al analizar experiencias internacionales, señaló que las economías que lograron desarrollarse diversificaron y sofisticaron su matriz exportadora, transformaron sus sistemas educativos y cerraron brechas infraestructurales y habitacionales, aspectos estrechamente vinculados con políticas dirigidas a la infancia.
Tendencias globales que redefinen riesgos y oportunidades
El economista Antonio Ciriaco Cruz, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), analizó un entorno global marcado por menor crecimiento, alto endeudamiento, envejecimiento poblacional, inteligencia artificial y desglobalización.
“El mundo de hoy se desglobaliza. Los países están volviendo a esquemas más proteccionistas. Son tendencias que vinieron para quedarse y debemos considerarlas al diseñar políticas dirigidas a quienes hoy constituyen un recurso cada vez más escaso: la niñez y la adolescencia”, afirmó.
Ángela Santana abordó el impacto del cambio climático y la transición verde en la infancia, señalando que millones de niños en el mundo están expuestos a olas de calor, escasez de agua, contaminación y ciclones. Advirtió que el aumento del empleo informal repercute en mayores niveles de pobreza y trabajo infantil, afectando la salud, nutrición y desarrollo cognitivo de los menores. “Invertir en la infancia no es solo una política social, es la base de un desarrollo económico sostenible”, sostuvo.
Asimismo, Richard Medina, coordinador de la carrera de Economía del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), destacó que la digitalización, la automatización y la reducción del espacio fiscal figuran entre las principales tendencias que podrían afectar el bienestar de la niñez dominicana. Recomendó fortalecer la eficiencia del gasto público, mejorar la administración tributaria e incrementar la inversión en educación, salud, agua potable y atención integral a la primera infancia.
En ese orden, la economista Ana Hernández, consultora en análisis económico y autora del estudio para Unicef sobre la iniciativa MetaRD 2036, presentó hallazgos que vinculan directamente las metas de desarrollo económico con las condiciones actuales de la niñez y la adolescencia. Señaló que el 70 % de las metas nacionales hacia 2036 presenta alta alineación con prioridades de infancia, mientras que el 30 % mantiene una alineación media, lo que refuerza la necesidad de integrar explícitamente esta perspectiva en la planificación estratégica.
Un llamado intergeneracional
El panel concluyó con un llamado a repensar el desarrollo desde una perspectiva intergeneracional. Los participantes coincidieron en que excluir a la niñez del análisis económico compromete la sostenibilidad del crecimiento en un país donde casi un tercio de la población es menor de 18 años.
Al cierre de la actividad, el mensaje fue claro: la infancia no puede seguir siendo un efecto colateral del crecimiento económico. Debe convertirse en un eje estratégico de la política pública, si el país aspira a un desarrollo inclusivo, resiliente y verdaderamente sostenible.
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