Hombres disfrazados de “bate-bolas”. Foto/fuente externa
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RÍO DE JANEIRO. – Las autoridades detuvieron a 126 hombres disfrazados de «bate-bolas», personajes tradicionales del carnaval callejero de las favelas de Río de Janeiro, tras interceptarlos con armas de fuego, explosivos y drogas, informaron este martes fuentes oficiales.
Los hechos ocurrieron desde la noche del lunes en diferentes puntos de la ciudad, según la Secretaría de Estado de la Policía Militar de Río de Janeiro.
Una primera acción fue realizada por agentes del Batallón de Policía de Choque en la Avenida Brasil, una de las principales arterias viales de la ciudad, cuando los uniformados interceptaron un autobús con 61 ocupantes que se dirigían al Complexo da Penha, un conjunto de favelas ubicado en la zona norte de Río.
Durante la inspección del vehículo los agentes hallaron dos pistolas, dos revólveres, municiones y material estupefaciente aún en proceso de contabilización.
En un segundo operativo, también en la Avenida Brasil, otros 65 hombres vestidos con el mismo tipo de disfraz fueron arrestados. En la acción se incautó un revólver, cinco municiones, sustancias psicotrópicas e inhalantes de uso ilegal, además de dos artefactos explosivos.
De acuerdo con la información de la Secretaría, en el centro de Río transeúntes han denunciado robos presuntamente cometidos por individuos disfrazados de bate-bola.
Un grupo de 35 personas con esas características fue localizado en esa zona de la ciudad por las autoridades al que le fueron decomisados celulares, dos réplicas de armas de fuego, dos granadas, un bate de béisbol, un cuchillo y municiones calibre.
Los ‘bate-bolas’ son personajes tradicionales que toman vida durante la época del carnaval en las favelas y en algunos municipios de la zona metropolitana de Río.
Surgidos en la década de 1930, estos grupos desfilan por las estrechas calles de estas comunidades con trajes coloridos y voluminosos, máscaras aterradoras y pelotas de goma atada a un bastón, que golpean contra el suelo para marcar presencia.
Aunque forman parte del patrimonio cultural del carnaval popular, las autoridades han advertido en años recientes sobre la infiltración de delincuentes en algunos grupos, que utilizan el anonimato de las máscaras para protagonizar enfrentamientos con facciones rivales o cometer delitos.
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