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MÚNICH, ALEMANIA.- El canciller alemán, Friedrich Merz, afirmó este viernes que el orden unipolar surgido tras la caída del Muro de Berlín ha terminado y que la aspiración de liderazgo de Estados Unidos está siendo retada, a la par que invitó a Washington a reparar la relación transatlántica.
En su discurso inaugural de la Conferencia de Seguridad de Múnich, el canciller alemán describió un escenario global dominado por la política de las grandes potencias, que se aparta del orden basado en normas y apuesta por las esferas de influencia, un contexto en el que precisamente los países democráticos «chocan contra los límites de su capacidad de actuación».
«El orden internacional basado en derechos y reglas está siendo destruido. Me temo que tenemos que decirlo todavía más claramente: este orden, por imperfecto que fuera incluso en sus mejores tiempos, ya no existe en esa forma», afirmó el canciller.
Como principal signo del cambio de paradigma, Merz apuntó a la «brutal guerra de agresión» de Rusia contra Ucrania, en la que se producen «crímenes de guerra diarios», aunque también aludió a las aspiraciones de Pekín de determinar el porvenir global.
«La política de las grandes potencias sigue sus propias reglas: es rápida, dura y a menudo imprevisible. Teme a las dependencias propias, pero usa las dependencias de los otros y si es necesario abusa de ellas», afirmó y señaló que las cadenas de suministro, las materias primas y las tecnologías se convierten en instrumentos de poder en el marco de un «juego de suma cero».
Este modelo es peligroso para los países pequeños, pero también entraña riesgos para las potencias, advirtió el político conservador, que afirmó que EE. UU. está sacando unas consecuencias que aceleran la tendencia, en vez de frenarla.
Como respuesta, Merz reiteró su rechazo a cualquier tipo de aspiración hegemónica y apostó por el contrario por los principios de la cooperación, aunque desde una posición de fortaleza.
Fortalecer Europa
«Nos tenemos que fortalecer militar, política y tecnológicamente. Es la primera prioridad reforzar a Europa dentro de la OTAN», dijo el canciller, que repasó las inversiones masivas en rearme, la reforma del servicio militar en Alemania y el reforzamiento del flanco este de la Alianza, entre otras medidas.
También apeló al resto de los países europeos a «ver la importancia del momento» y allanar el camino «a una Europa fuerte y soberana», que avance hacia la integración concentrándose en lo más esencial.
Así, en la visión de Merz, la UE no debe cargarse de un mayor lastre burocrático y limitarse a evitar riesgos, sino volverse más competitiva y encontrar con creatividad la manera de abrir nuevas oportunidades, a la par que se vuelve más ágil en política exterior, con pequeños grupos de países que forman la avanzadilla para no perder la capacidad de actuar.
Reparar la alianza transatlántica
El canciller alemán advirtió además de la «profunda brecha» que se ha abierto entre Europa y Estados Unidos, y defendió, frente a las posturas de la administración del presidente estadounidense, Donald Trump,y lo que calificó de «guerra cultural del movimiento MAGA», los límites a la libertad de expresión, el libre comercio frente al proteccionismo y los acuerdos para la defensa del clima.
En presencia del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y de una delegación con unos 40 miembros del Congreso de ese país, Merz invitó por ello en inglés a Washington a «reparar» y «reavivar» la relación transatlántica.
Una OTAN fuerte no sólo es una ventaja competitiva para los europeos, sino también para los estadounidenses, enfatizó.
«Desde hace tres generaciones ha sido la confianza entre aliados, socios y amigos aquello que hizo de la OTAN la más fuerte de las alianzas de todos los tiempos. Europa sabe esto el valor de esto», apuntó Merz, que destacó que EE. UU. también «choca con las fronteras de la fuerza propia si va en solitario».
El jefe del Gobierno alemán, que recordó el compromiso alcanzado el año pasado de los miembros de la OTAN de llevar el gasto hasta representar el 5 % del PIB, subrayó que los europeos asumen ahora un papel de mayor responsabilidad en la Alianza.
«Nadie nos forzó a la excesiva dependencia de Estados Unidos en la que nos hemos encontrado. Esa inmadurez es culpa nuestra, pero esa situación la dejamos detrás de nosotros, y mejor hoy que mañana», abundó.
Pese a la mano tendida a Washington, Merz reiteró también su «solidaridad sin límites» con Dinamarca en alusión a la disputa por Groenlandia, que Trump ha mostrado interés en anexionar.
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