Los mandatarios locales rechazaron estas medidas y las calificaron de un exceso autoritario, por lo que lanzaron una serie de desafíos legales.
La semana pasada, la Corte Suprema dictaminó que el gobierno no había aportado una base legal que justificara su despliegue en Chicago, el cual solo está permitido por el derecho estadounidense en circunstancias excepcionales.
«Estamos retirando a la Guardia Nacional de Chicago, Los Ángeles y Portland, a pesar del hecho de que el CRIMEN fue ampliamente reducido gracias a la presencia de estos grandes patriotas en esas ciudades y ÚNICAMENTE por esa razón», escribió Trump en su plataforma Truth Social.
El mandatario dijo que esas tres ciudades «habrían desaparecido si no fuera porque intervino el Gobierno federal».
«Volveremos, quizás en una forma mucho más diferente y más fuerte, cuando el delito vuelva a dispararse. ¡Es solo cuestión de tiempo!», añadió Trump.
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